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Mensajes Selectos Tomo 3

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    Sección 6—Educación: la escuela primaria adventista y las universidades del mundo

    Introducción

    En 1902 la comunidad que rodeaba al Sanatorio de Santa Helena, una zona en la cual Elena de White residió desde 1901 hasta su muerte, fue servida por la escuela pública de Crystal Springs, una escuela que consistía en una sola aula. Enseñaba en ella un consagrado maestro que era adventista del séptimo día, el Sr. Anthony.3MS 235.1

    A comienzos del siglo, los adventistas, en cierta parte de los Estados Unidos, mayormente como resultado de los consejos de Elena de White, estaban iniciando el establecimiento de escuelas elementales de iglesia para los niños de los grados primarios. A las seis de la mañana del 14 de julio de 1902, Elena de White se dirigió a los miembros de la iglesia del Sanatorio, instándolos a establecer una escuela primaria adventista, y como incentivo ofreció proporcionar el uso de un sector cercano a los terrenos que poseía en Elmshaven para la iniciación del proyecto. Algunos extractos del oportuno discurso que dio en esa oportunidad inician esta sección.3MS 235.2

    La iglesia del Sanatorio aceptó la propuesta de la Sra. White, pero cuando las clases comenzaron en el otoño, no se hizo provisión para niños pequeños, porque se razonó que los que tenían menos de ocho o diez años debían recibir su educación en el hogar, de acuerdo con las instrucciones dadas previamente por la Sra. White.3MS 235.3

    No todos los padres estaban preparados para poner en práctica el ideal que ella estableció en sus primeros escritos, y esto dejó a no pocos niños sin tener la disciplina y la debida instrucción durante los años de su tierna niñez. Lo que persuadió a la iglesia a no hacer provisión para los niños más pequeños fue la declaración citada a menudo, hecha en 1872: “Los padres deben ser los únicos maestros de sus hijos hasta que éstos lleguen a la edad de ocho o diez años”.—Testimonies for the Church 3:137; Consejos para los Maestros Padres y Alumnos, 78.3MS 235.4

    Parecía haber una señalada diferencia de opinión de parte de los dirigentes de la iglesia y los miembros sobre esta importante cuestión.3MS 236.1

    Después de algún tiempo la junta de la escuela primaria hizo arreglos para tener una entrevista con la Sra. White en su casa, en la primera hora del jueves 14 de enero de 1904, para discutir este problema de la edad a la cual los niños debían asistir a las clases y la responsabilidad de la iglesia por la educación de los niños menores. W. C. White la consideró como una reunión importante, que establecería una pauta para otras escuelas de iglesia en el resto del país.3MS 236.2

    Elena de White fue informada de antemano del tema que sería discutido, y así ella se preparó para hablar sobre el asunto encarándolo en sus diversos aspectos. Se hicieron minutas de la reunión, y una copia de las mismas se guardó en el archivo general de documentos de Elmshaven. Sin embargo, por una omisión no se incluyó ninguna copia en el archivo general de cartas y manuscritos. Tratándose de minutas de una junta de escuela primaria, este escrito se perdió de vista por varios años. Durante una investigación cuidadosa hecha en 1975 de todos los materiales que se relacionaban con la educación de los niños en los primeros años, las minutas de esta entrevista iluminadora aparecieron el 24 de abril de 1975, y fueron publicadas en su totalidad en la.—The Review and Herald, del 24 de abril de 1975.3MS 236.3

    En los capítulos 23 y 24 se publican breves extractos del discurso presentado por Elena de White para instar al establecimiento de una escuela primaria, y también una porción de las minutas de la junta. Estas se relacionan directamente con la edad apropiada para que los hijos de padres adventistas asistan a la escuela.3MS 236.4

    El capítulo 25 recoge unas pocas declaraciones escogidas misceláneas bajo el título de “Principios guiadores generales”.3MS 237.1

    En 1887 Elena de White sugirió “jóvenes fuertes, arraigados y afirmados en la fe” ... podrían, “si así se lo aconsejasen nuestros hermanos dirigentes, entrar en colegios superiores de nuestro país, donde tendrían un campo más amplio de estudios y observación” los cuales, a semejanza de los valdenses “podrían hacer una buena obra, aun mientras adquieren su educación”.—Testimonies for the Church 5:583-584; Joyas de los Testimonios 2:229. Estos sentimientos fueron repetidos varias veces durante la próxima década, destacando las oportunidades que esto proporcionaría para dar un efectivo testimonio en colegios no adventistas. Pero al mismo tiempo se pronunciaron oportunas palabras de cautela. El capítulo 26 termina con la selección de estos consejos.—Los fideicomisarios.3MS 237.2