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Mensajes Selectos Tomo 3

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    La oración sencilla y ferviente ha de acompañar los tratamientos

    Junto con todos nuestros tratamientos dados a los enfermos, deben ofrecerse oraciones sencillas y fervientes implorando la bendición del sanamiento. Debemos señalar a los enfermos al compasivo Salvador, y su poder para perdonar y sanar. Por su bondadosa providencia ellos pueden ser restaurados. Señalad a los que sufren, que tienen un bondadoso Abogado en las cortes del cielo. Decidles que sanará a los enfermos, si ellos se arrepienten y dejan de transgredir las leyes de Dios. Hay un Salvador que se revelará en nuestros sanatorios para salvar a los que se someten a él. Los que sufren pueden unirse con vosotros en oración, confesando sus pecados, y recibiendo perdón.3MS 339.1

    Es Cristo el que sana—La Hna. White nunca ha pretendido sanar a los enfermos. Es Cristo el que ha sanado en todos los casos, así como fue Cristo el que en los días de su ministerio levantó a los muertos a la vida. Es Jesús el que hace todas las obras poderosas por medio del ministerio de sus siervos. Debe confiarse y creerse en este Cristo. Su bendición sobre los medios usados para la restauración a fin de sanar, traerá éxito. La misericordia de Cristo se deleita en manifestarse en favor de la humanidad que sufre. Es él el que imparte el servicio del sanamiento a los enfermos, y los médicos deben dar a él la gloria por las maravillosas obras hechas.—Carta 158, 1908.3MS 339.2

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