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Mensajes Selectos Tomo 3

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    El fruto del escepticismo

    Dios ha permitido que un torrente de luz inunde al mundo con descubrimientos científicos y artísticos; pero cuando hombres llamados científicos pronuncian discursos y hablan sobre estos temas desde un punto de vista puramente humano, con toda seguridad que llegan a conclusiones erróneas. Las mentes más desarrolladas, si no son guiadas por la Palabra de Dios en su obra investigadora, se aturden en su tentativa de encontrar la relación de la ciencia con la revelación. El Creador y sus obras están más allá de toda comprensión; y debido a que no pueden explicar estas cosas por las leyes naturales, consideran la historia bíblica indigna de confianza. Los que dudan de la confiabilidad de los relatos del Antiguo y del Nuevo Testamento serán conducidos un paso más allá, y dudarán de la existencia de Dios; permiten entonces que su ancla se les escape de las manos, y son abandonados para que se golpeen contra las rocas de la incredulidad.3MS 351.1

    Moisés escribió bajo la dirección del Espíritu de Dios, y una teoría correcta de la geología nunca aceptará [supuestos] descubrimientos que no puedan reconciliarse con sus declaraciones. La idea con la cual muchos tropiezan, de que Dios no creó la materia cuando trajo el mundo a la existencia, limita el poder del Santo de Israel.3MS 351.2

    Probad la ciencia por la Palabra de Dios—Muchos, cuando ven que son incapaces de medir al Creador y sus palabras con su propio conocimiento científico imperfecto, dudan de la existencia de Dios y atribuyen poder infinito a la naturaleza. Estas personas han perdido la sencillez de la fe, y están mental y espiritualmente muy alejadas de Dios. Debe haber una fe establecida en la divinidad de la Santa Palabra de Dios. La Biblia no debe ser probada por las ideas científicas de los hombres, sino que la ciencia debe presentarse para soportar la prueba de esta norma infalible. Cuando la Biblia hace declaraciones sobre hechos de la naturaleza, la ciencia puede compararse con la Palabra escrita; y un conocimiento correcto de ambas demostrará que ambas están en armonía. La una no contradice a la otra. Todas las verdades, ora estén en la naturaleza, ora en la revelación, están mutuamente de acuerdo.3MS 351.3

    La investigación científica abrirá ante las mentes de los hombres realmente sabios vastos campos de conocimiento e información. Verán a Dios en sus obras, y lo alabarán. Será para ellos el primero y el mejor, y la mente se centrará en él. Los escépticos, que leen la Biblia sólo con el fin de sutilizar, debido a la ignorancia pretenderán que han encontrado abiertas contradicciones entre la ciencia y la revelación. Pero las apreciaciones del hombre nunca serán correctas. La mente que no ha sido iluminada por el Espíritu de Dios siempre estará en las tinieblas con respecto al poder del Altísimo.3MS 352.1

    Las cosas espirituales se disciernen espiritualmente. Los que no tienen una unión vital con Dios son llevados de aquí para allá; le conceden el primer lugar a las opiniones de los hombres, y la Palabra de Dios queda relegada a un lugar secundario. Aceptan declaraciones humanas según las cuales el juicio contra el pecado es contrario al carácter benévolo de Dios, y, al espaciarse en la infinita benevolencia de Dios, se esfuerzan por olvidar que existe una cosa llamada justicia infinita.3MS 352.2

    Cuando tengamos ideas correctas del poder, la grandeza y la majestad de Dios, y de la debilidad del hombre, despreciaremos las pretensiones de sabiduría hechas por los así llamados grandes hombres de la tierra, que no tienen nada de la nobleza del cielo en sus caracteres. No hay nada por lo cual los hombres deban ser alabados o exaltados. No hay ninguna razón por la cual debe confiarse en las opiniones de los sabios, cuando están dispuestos a medir las cosas divinas con sus propias concepciones pervertidas. Los que sirven a Dios son los únicos cuya opinión y ejemplo son seguros para seguir. Un corazón santificado despierta e intensifica las facultades mentales. Una fe viva en Dios imparte energía, da calma y reposo al espíritu y comunica fuerza y nobleza de carácter.3MS 353.1

    Dios puede obrar por encima de sus leyes—Los hombres de ciencia creen, en base a sus amplias concepciones, que pueden comprender la sabiduría de Dios, de lo que él ha hecho o puede hacer. Prevalece mayormente la idea de que Dios está atado y restringido por sus propias leyes. Los hombres, o niegan e ignoran la existencia de Dios o creen que pueden explicar todas las cosas, aun la operación de su Espíritu en el corazón humano, por medio de leyes naturales; y dejan de reverenciar su nombre o de temer su poder. Aunque creen que lo ganan todo, están persiguiendo ilusiones y perdiendo preciosas oportunidades de familiarizarse con Dios. No creen en lo sobrenatural, y no se dan cuenta de que el Autor de las leyes de la naturaleza puede obrar por encima de ellas. Niegan las declaraciones de Dios, y descuidan los intereses de sus propias almas; pero la existencia del Ser supremo, su carácter, sus leyes, son hechos que no puede derribar el razonamiento de los hombres que han hecho las más elevadas conquistas.3MS 353.2

    La Palabra de la inspiración describe de esta manera el poder y la majestad de Dios: “¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados?... He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo. Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio. Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es... El está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar”. Isaías 40:12-22.3MS 354.1

    El carácter de Dios interpretado por sus obras.1Léase Joyas de los Testimonios 3:259-261; La Educación, 95-97, 165-168.—Nota de la Redacción.—La naturaleza es un poder, pero el Dios de la naturaleza es ilimitado en poder. Sus obras manifiestan su carácter. Los que lo juzgan por las obras de sus manos, y no en base a las suposiciones de los grandes hombres, verán su presencia en todas las cosas. Contemplan su sonrisa en el alegre brillo del sol, y su amor y cuidado por el hombre en los ricos campos del otoño. Aun los adornos de la tierra, como se observa en la hierba de vivo verdor, en las hermosas flores de todo matiz y en los altos y variados árboles del bosque, testifican acerca del cuidado tierno y paternal de nuestro Dios, y de su deseo de hacer felices a sus hijos.3MS 354.2

    El poder del gran Dios se ejerce en favor de los que lo temen. Escuchad las palabras del profeta: “¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”. Isaías 40:28-31.3MS 354.3

    En la Palabra de Dios se originan muchas preguntas que ni los más profundos eruditos podrán jamás contestar. Se llama la atención a estos temas para mostrarnos cuántas cosas hay, aun entre las comunes de todos los días, que las mentes finitas, con toda su jactanciosa sabiduría, nunca podrán entender plenamente.3MS 355.1

    La ciencia es una ayuda para comprender a Dios—Todos los sistemas de filosofía ideados por el hombre han conducido a la confusión y a la vergüenza cuando no se ha reconocido y honrado a Dios. Perder la fe en Dios es terrible. La prosperidad no puede ser una gran bendición para las naciones y los individuos, una vez que se pierde la fe en su Palabra. Nada es realmente grande sino sólo lo que es eterno en sus tendencias. La verdad, la justicia, la misericordia, la pureza y el amor de Dios son imperecederos. Cuando los hombres poseen estas cualidades, son puestos en estrecha relación con Dios, y son candidatos para la más alta exaltación a la cual pueda aspirar la raza humana. No prestarán atención a la alabanza, y se sobrepondrán al desaliento, al cansancio, al ataque de las lenguas y a la lucha por la supremacía.3MS 355.2

    Aquel cuya alma está llena del Espíritu de Dios aprenderá la lección de una fe confiada. Toma la Palabra escrita como su consejero y guía, y hallará en la ciencia una ayuda para comprender a Dios; pero no llegará a exaltarse hasta que, en su ciego engaño, se convierta en un necio con respecto a sus ideas de Dios.—The Signs of the Times, 13 de marzo de 1884.3MS 355.3

    Los preceptos y principios de la religión son los primeros pasos en la adquisición del conocimiento, y constituyen el fundamento mismo de la verdadera educación. El conocimiento y la ciencia deben ser vitalizados por el Espíritu de Dios a fin de que sirvan a los propósitos más nobles. Solamente el cristiano puede hacer el debido uso del conocimiento. La ciencia, para que pueda ser completamente apreciada, debe ser vista desde un punto de vista religioso. Entonces todos adorarán al Dios de la ciencia.—Manuscrito 30, 1896.3MS 355.4

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