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Mensajes Selectos Tomo 3

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    Capítulo 39—Preguntas acerca de los salvados

    ¿Se salvarán los hijos de los incrédulos?1[Véase “Los Niños en la Resurrección” (Mensajes Selectos 2:297-298), y “Consuelo para una madre enlutada”. Conducción del Niño, 535-536.]

    Tuve algunas conversaciones con el pastor (J. G.) Matteson con respecto a si los niños de los padres incrédulos se salvarían. Relaté que una hermana me había hecho esta pregunta con gran preocupación, y me había declarado que algunos le habían dicho que los hijitos de los incrédulos se perderían.3MS 358.1

    Debemos considerar ésta como una de las preguntas acerca de las cuales no estamos en libertad de tomar una posición o expresar una opinión, por la simple razón de que Dios no nos ha hablado definidamente acerca de este asunto en su Palabra. Si él hubiera pensado que es esencial que lo supiéramos, él nos hubiera hablado con claridad del asunto.3MS 358.2

    Las cosas que él ha revelado son para nosotros y para nuestros hijos. Hay cosas que no entendemos ahora. Ignoramos muchas cosas que son claramente reveladas. Cuando se agoten estos asuntos que se relacionan estrechamente con nuestro bienestar eterno, habrá suficiente tiempo para considerar puntos acerca de los cuales hay personas que han expresado una innecesaria perplejidad.3MS 358.3

    Los hijos de padres creyentes—Sé que algunos ponían en duda aun si los hijitos de los padres creyentes se salvarían, porque ellos [los hijos] no han tenido ninguna prueba del carácter, ya que todos deben pasar por esa prueba para que se evalúe su carácter en base a las pruebas. Se hace la pregunta: “¿Cómo pueden los niñitos pasar por esa prueba para ser examinados?” Contesto que la fe de los padres creyentes cubre a los niños, como cuando Dios envió sus juicios sobre los primogénitos de Egipto.3MS 359.1

    Los israelitas que estaban en el cautiverio recibieron la orden de Dios de reunir a sus hijos en sus hogares y señalar los postes de las puertas de sus casas con la sangre de un cordero inmolado. Esto prefiguraba la muerte del Hijo de Dios y la eficacia de su sangre, que fue derramada para la salvación del pecador. Era una señal de que la familia aceptaba a Cristo como el Redentor prometido. Esa familia estaba protegida del poder del destructor. Los padres evidenciaban su fe obedeciendo implícitamente las instrucciones recibidas, y la fe de los padres los cubría a ellos y a sus hijos. Mostraban su fe en Jesús, el gran Sacrificio, cuya sangre era prefigurada por el cordero sacrificado. El ángel destructor pasó sin tocar todas las casas que tenían esta marca. Esto es un símbolo que muestra que la fe de los padres se extiende a sus hijos y los cubre del ángel destructor.3MS 359.2

    Dios envió una palabra para consolar la fe de las afligidas madres de Belén: que las Raqueles que lloraban verían a sus hijos volviendo de la tierra del enemigo. Cristo tomaba a los niñitos en sus brazos y los bendecía, y reprendió a sus discípulos que querían apartar a las madres, diciendo: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos”. Mateo 19:14.3MS 359.3

    Cristo bendecía a los niños que les traían las madres fieles. El hará esto hoy si las madres cumplen con su deber hacia sus hijos, y los enseñan y los educan en obediencia y sumisión. Entonces ellas pasarán la prueba y serán obedientes a la voluntad de Dios, porque los padres están en el lugar de Dios frente a sus hijos.3MS 360.1

    Hijos ingobernables de padres adventistas—Algunos padres permiten a Satanás que controle a sus hijos, y éstos no son reprendidos, sino que se les permite tener un temperamento malvado, ser soberbios, egoístas y desobedientes. Si ellos murieran, estos niños no serían llevados al cielo. La conducta de los padres determina el bienestar futuro de sus hijos. Si les dejan ser desobedientes y rebeldes le están permitiendo a Satanás hacerse cargo de ellos y actuar por su intermedio como le agrade a su majestad satánica, y estos niños, nunca educados para obedecer y para desarrollar en ellos los rasgos amables de carácter, no serán llevados al cielo, porque se revelarían en ellos el mismo carácter y la misma disposición aquí evidenciada.3MS 360.2

    Le dije al Hno. Matteson: “No podemos decir si todos los hijos de padres incrédulos serán salvados, porque Dios no nos ha dado a conocer su propósito con respecto a este asunto, y haríamos mejor en dejar este asunto donde Dios lo ha dejado, para meditar en los temas que nos fueron aclarados en su Palabra”.3MS 360.3

    Este es un tema sumamente delicado. Muchos padres incrédulos manejan a sus hijos con mayor sabiduría que muchos de los que pretenden ser hijos de Dios. Se esfuerzan mucho en la educación de sus hijos, para hacerlos bondadosos, corteses, desprendidos, y para enseñarles a obedecer, y en esto los incrédulos muestran mayor sabiduría que los padres que poseen la gran luz de la verdad, pero cuyas obras no corresponden en forma alguna con su fe.3MS 360.4

    ¿Habrá un número definido?—Otro asunto sobre el cual conversamos un poco fue el de los elegidos de Dios, de que Dios tendría un número definido, y cuando ese número estuviera completo terminaría el tiempo de gracia. Ni Ud. ni yo tenemos derecho a hablar sobre estas cuestiones. El Señor Jesús recibirá a todos los que vienen a él. El murió por los impíos, y toda persona que quiera, puede ir a él.3MS 361.1

    El hombre debe cumplir con ciertas condiciones, y si rehúsa cumplirlas, no podrá formar parte de los elegidos de Dios. Si cumple, es un hijo de Dios, y Cristo dice que si continúa siendo fiel, firme e inconmovible en su obediencia, no borrará su nombre del libro de la vida, sino que confesará su nombre delante de su Padre y de sus ángeles. Dios quiere que pensemos y hablemos y presentemos a los demás estas verdades que son ampliamente reveladas, pero nadie tiene nada que hacer con estos otros asuntos o especulaciones, porque no tienen ninguna relación con la salvación de nuestras almas.—Manuscrito 26, 1885.3MS 361.2

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