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Testimonios para la Iglesia, Tomo 6

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    Deberes de nuestras asociaciones

    Nuestras asociaciones dirigen su mirada a nuestros colegios en busca de obreros educados y bien preparados, por lo que debieran prestar a dichos colegios el auxilio más generoso e inteligente. Se ha dado una luz clara en cuanto a que aquellos que ministran en nuestras escuelas enseñando la Palabra de Dios, explicando las Escrituras, educando a los alumnos en las cosas de Dios, deben ser pagados con el diezmo. Hace mucho que fue dada esta instrucción y recientemente se ha repetido numerosas veces.6TPI 218.2

    Dondequiera que se hayan establecido colegios, se han de emplear administradores entendidos, “hombres aptos, que teman a Dios, hombres de verdad, que aborrezcan la avaricia,” hombres que harán lo mejor que puedan para cumplir con las diversas responsabilidades de sus puestos. Deben tener aptitud para los negocios; pero de mayor importancia aún es que anden humildemente ante Dios y que sean guiados por el Espíritu Santo. Hombres tales serán enseñados por Dios y buscarán el consejo de sus hermanos; es necesario que sean hombres de oración.6TPI 219.1

    Los administradores de nuestros colegios deben obrar guiados por objetivos nobles y trabajar con móviles puros. En su abnegación recordarán que otras partes del gran campo necesitan las mismas instalaciones provistas para la escuela que está a su cargo. En cada actividad recordarán que la igualdad y la unidad deben conservarse. Calcularán cuidadosamente los gastos de cualquier empresa y se esforzarán para no absorber una cantidad de dinero tan grande, que por tal motivo otros campos misioneros se vean privados de las facilidades indispensables para el buen éxito de la obra.6TPI 219.2

    A menudo se han asignado a algunos ministros responsabilidades para las cuales no estaban en forma alguna preparados. Pónganse estas responsabilidades sobre hombres que tengan tacto comercial, hombres que puedan dedicarse a los negocios, que puedan visitar los colegios y tomar nota de sus condiciones financieras, y que puedan, además, suministrar instrucciones respecto a cómo llevar las cuentas. La obra de los colegios debiera inspeccionarse varias veces al año. Actúen los ministros como consejeros, pero no se les impongan las responsabilidades financieras.6TPI 219.3

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