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Testimonios para la Iglesia, Tomo 6

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    Los esfuerzos de reavivamiento

    Se realizan muy pocos esfuerzos de reanimación espiritual en nuestros congresos campestres. Se busca muy poco al Señor. Deben llevarse a cabo servicios de reavivamiento desde el comienzo hasta la conclusión de las reuniones. Deben hacerse los esfuerzos más definidos para animar a la iglesia. Permitid que todos vean que estáis animados porque tenéis un mensaje celestial maravilloso. Decidles que el Señor viene para juzgar, y que ni reyes ni gobernantes, riquezas o influencia contribuirán a evitar los juicios que pronto vendrán. A la clausura de cada concentración debieran procurarse decisiones. Manteneos firmes con aquellos interesados, hasta que sean confirmados en la fe.6TPI 71.2

    Debemos estar decididamente más activos. Debemos predicar la Palabra en privado y en público; debemos presentar todos los argumentos necesarios y estimular todos los motivos de infinita importancia para conducir a los hombres al Salvador levantado en la cruenta cruz. Dios desea que todos obtengan vida eterna. Observad cómo en toda la Palabra de Dios se manifiesta el espíritu de urgencia, de ruego, para que hombres y mujeres vengan a Cristo, se nieguen a satisfacer los apetitos y pasiones que corrompen el alma. Con todas nuestras fuerzas debemos urgirles a contemplar a Jesús y a aceptar su vida de renunciación y sacrificio. Debemos mostrar que esperamos que ellos traigan gozo al corazón de Cristo al utilizar cada uno de sus dones para honrar su nombre.6TPI 71.3

    Muchos de los que asisten a un congreso campestre están agobiados por el pecado. No se sienten seguros en sus iglesias. Debe darse oportunidad a los que están perturbados y necesitan reposo espiritual, para que encuentren ayuda. Después de un sermón, debe invitarse a quienes desean seguir a Cristo, para que expresen sus deseos. Llamad a todos los que no están satisfechos a fin de que se preparen para la venida de Cristo, y a todos los que se sienten agobiados y cargados, a acercarse voluntariamente. Que los que son espirituales conversen con estas personas y oren con ellas y por ellas. Emplead mucho tiempo en oración y muy esmerado escudriñamiento de la Palabra. Dejad que todos reciban las realidades de la fe genuina en sus propias almas, al creer que el Espíritu Santo les será impartido, porque tienen verdadera hambre y sed de justicia. Enseñadles cómo rendirse personalmente a Dios, cómo crecer, cómo reclamar las promesas. Dejad que el profundo amor de Dios se exprese en palabras de ánimo, en palabras de intercesión.6TPI 72.1

    Que haya más súplicas ante Dios por la salvación de las almas. Trabajad desinteresada y decididamente con un espíritu ferviente. Estimulad a la gente a entrar a la cena del Cordero. Que haya más súplicas, más fe, más aceptación y más cooperación con Dios.6TPI 72.2

    Existe la más desesperante indiferencia y descuido respecto a la gran salvación. Debe despertarse a los indiferentes, o se perderán. Dios dio a su propio Hijo para salvar al pecador culpable, y se propone contrarrestar con sus agentes las agencias satánicas que se han confabulado para destruir a las almas. El Señor ha hecho provisión para que el Salvador crucificado pueda ser revelado a los pecadores. Aunque están muertos en sus delitos y pecados, hay que despertar su atención mediante la predicación de Cristo y de éste crucificado. Todo el mundo tiene que convencerse de la malignidad del pecado. Los ojos del pecador deben ser iluminados. Que todos los que han sido guiados a Cristo cuenten su historia de amor. Que todos los que hayan experimentado el poder transformador de Cristo en su propia alma hagan lo que puedan en el nombre del Señor.6TPI 72.3

    El valor infinito del sacrificio requerido para nuestra redención revela el hecho de que el pecado es un mal muy grande. Dios pudo haber borrado esta vil mancha de su creación, haciendo desaparecer al pecador de la faz de la tierra. Pero, “de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16. ¿Por qué no todos los que afirman que aman a Dios tratan de iluminar a sus vecinos y asociados, para que no descuiden más esta gran salvación?6TPI 73.1

    Cristo se entregó a sí mismo a una muerte vergonzosa y con horribles sufrimientos, y experimentó increíble tormento, para salvar al perdido. ¡Oh, Cristo puede, Cristo desea, Cristo anhela salvar a todos los que acudan a él! Hablad a la gente que corre peligro y procurad que contemple a Jesús sobre la cruz, agonizando para hacer posible el perdón. Hablad al pecador con vuestro propio corazón rebosando con el tierno y compasivo amor de Cristo. Manifestad profundo anhelo; pero el que trata de lograr que el alma mire y viva, no debiera manifestar ninguna muestra de impaciencia ni aspereza. Primero consagrad vuestra propia alma a Dios. Al contemplar a nuestro Intercesor en el cielo, que vuestro corazón se enternezca. De esa manera, suavizados y subyugados, podréis hablar a los pecadores arrepentidos como alguien que comprende la verdadera naturaleza del poder del amor redentor. Orad con estas almas y llevadlas por fe al pie de la cruz; elevad sus mentes con las vuestras, y fijad el ojo de la fe en Jesús, el Vencedor del pecado. Inducidlos a apartar su vista de su pobre y pecaminoso yo, para dirigirla hacia el Salvador, y así ganaréis la victoria. Ellos contemplan personalmente al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Ven el Camino, la Verdad y la Vida. El Sol de Justicia esparce sus brillantes rayos que iluminan el corazón. Las fuertes corrientes de amor redentor se vierten en el alma agotada y sedienta, y el pecador es ganado para Cristo Jesús.6TPI 73.2

    Cristo crucificado: habla de él, invócalo, cántale, porque eso quebrantará y ganará los corazones. Este es el poder y sabiduría de Dios para cosechar las almas para Cristo. Las expresiones formales, arregladas, y la presentación de temas argumentativos logran muy poco. El amor enternecedor de Dios que inunda el corazón de los obreros será reconocido por las personas de quienes se ocupan. Las almas están sedientas de las aguas de vida. No seáis cisternas rotas. Si reveláis el amor de Cristo, podéis guiar a los hambrientos y sedientos a Jesús, y él les dará el pan de vida y el agua de salvación.6TPI 74.1

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