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Testimonios para la Iglesia, Tomo 6

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    Reavivamiento de la reforma pro salud

    Obediencia a las leyes naturales

    Las leyes de la naturaleza son las leyes de Dios, por eso tenemos el deber ineludible de estudiarlas con atención. Deberíamos comprender sus requisitos referentes a nuestros cuerpos y obedecerlos. La ignorancia de estos temas es pecado.6TPI 369.1

    “¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?... ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”. 1 Corintios 6:15, 19, 20. Nuestros cuerpos son una propiedad adquirida por Cristo, de manera que no podemos hacer con ellos lo que nos plazca; sin embargo, la gente lo ha hecho. Ha tratado su cuerpo como si las leyes que lo rigen no prescribieran ningún castigo. Su apetito pervertido ha enfermado sus órganos y debilitado y deteriorado sus funciones. Como resultado, Satanás utiliza estas mismas consecuencias causadas por él mediante sus engañosas tentaciones, para insultar a Dios. Le presenta el cuerpo humano adquirido por Cristo como su propiedad, ¡y en qué deplorable imagen de su Hacedor se convirtió! Dios es deshonrado porque el hombre pecó contra su cuerpo y corrompió sus hábitos.6TPI 369.2

    Cuando los hombres y las mujeres se hayan convertido realmente, considerarán atentamente las leyes de la vida que Dios puso en su ser, para evitar toda debilidad física, mental y moral. La obediencia a estas leyes debe ser un asunto de conciencia. Sufriremos personalmente las enfermedades causadas por la violación de estas leyes. Tendremos que responder ante Dios por nuestros hábitos y prácticas. Por lo tanto, lo que debe preocuparnos no es: ¿Qué dirá la gente?, sino: ¿Cómo, yo que pretendo ser cristiano, debo tratar la morada que Dios me ha concedido? ¿Me esforzaré por lograr el más elevado bienestar físico y espiritual posible, manteniendo mi cuerpo como un templo donde more el Espíritu Santo? ¿O me inmolaré como sacrificio a las ideas y prácticas del mundo?6TPI 369.3

    Vivir saludablemente es necesario que se convierta en una preocupación familiar. Los padres necesitan percibir las responsabilidades que Dios les ha dado. Deben estudiar los principios de la reforma pro salud y enseñar a sus hijos que la senda de la abnegación es el único camino seguro. La gran mayoría de los habitantes del mundo, por ignorar las leyes de la naturaleza, están destruyendo su capacidad de practicar la abnegación, y se están inhabilitando para apreciar las verdades eternas. Al ignorar conscientemente su propia constitución física, conducen a sus hijos por la senda de la satisfacción inmoderada de sus deseos, preparando así el terreno para que sufran el castigo por violar las leyes de la naturaleza. En esto no demuestran una sabia preocupación por el bienestar de sus familias.6TPI 370.1

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