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Testimonios para la Iglesia, Tomo 3

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    Los rebeldes perecen

    Coré, en su exaltada autoconfianza, reunió a toda la congregación de Israel contra Moisés y Aarón, “a la puerta del tabernáculo de reunión; entonces la gloria de Jehová apareció a toda la congregación. Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo: Apartaos de entre esta congregación, y los consumiré en un momento. Y ellos se postraron sobre sus rostros, y dijeron: Dios, Dios de los espíritus de toda carne, ¿no es un solo hombre el que pecó? ¿Por qué airarte contra toda la congregación?3TPI 385.1

    “Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a la congregación y diles: Apartaos de en derredor de la tienda de Coré, Datán y Abiram. Entonces Moisés se levantó y fue a Datán y Abiram, y los ancianos de Israel fueron en pos de él. Y él habló a la congregación, diciendo: Apartaos ahora de las tiendas de estos hombres impíos, y no toquéis ninguna cosa suya, para que no perezcáis en todos sus pecados. Y se apartaron de las tiendas de Coré, de Datán y de Abiram en derredor; y Datán y Abiram salieron y se pusieron a las puertas de sus tiendas, con sus mujeres, sus hijos y sus pequeñuelos. Y dijo Moisés: En esto conoceréis que Jehová me ha enviado para que hiciese todas estas cosas, y que no las hice de mi propia voluntad. Si como mueren todos los hombres murieren éstos, o si ellos al ser visitados siguen la suerte de todos los hombres, Jehová no me envió. Mas si Jehová hiciere algo nuevo, y la tierra abriere su boca y los tragare con todas sus cosas, y descendieren vivos al Seol, entonces conoceréis que estos hombres irritaron a Jehová”. Números 16:19-30. Cuando Moisés cesó de hablar, la tierra se abrió, y sus tiendas, y todo lo perteneciente a ellos, fue tragado. Descendieron vivos al abismo, la tierra se cerró sobre ellos, y perecieron de entre la congregación.3TPI 385.2

    Cuando los hijos de Israel oyeron el grito de los que perecían, huyeron a gran distancia de ellos. Sabían que en parte eran culpables, porque habían aceptado las acusaciones contra Moisés y Aarón, y temían que también perecerían con ellos. Pero el juicio de Dios aún no había terminado. Vino un fuego de la nube de gloria y consumió a los doscientos cincuenta hombres que ofrecían incienso. Éstos eran príncipes; esto es, hombres generalmente de buen juicio y de influencia en la congregación, hombres de renombre. Eran altamente estimados, y su juicio había sido buscado en asuntos difíciles. Pero fueron afectados por una influencia errónea, y se volvieron envidiosos, celosos y rebeldes. No perecieron con Coré, Datán y Abiram porque no fueron los primeros en la rebelión. Fueron los primeros en ver el fin de los cabecillas en la rebelión, y tuvieron una oportunidad para arrepentirse de su crimen. Pero no se resignaron ante la destrucción de esos hombres malvados, y la ira de Dios vino sobre ellos y también los destruyó.3TPI 385.3

    “Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: Di a Eleazar hijo del sacerdote Aarón, que tome los incensarios de en medio del incendio, y derrame más allá el fuego; porque son santificados los incensarios de estos que pecaron contra sus almas; y harán de ellos planchas batidas para cubrir el altar; por cuanto ofrecieron con ellos delante de Jehová, son santificados, y serán como señal a los hijos de Israel”. Números 16:36-38.3TPI 386.1

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