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Testimonios para la Iglesia, Tomo 3

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    Pruebas peculiares

    La posición que mi esposo ha ocupado por tan largo tiempo en la causa y la obra de Dios lo ha enfrentado a pruebas peculiares. Su adaptación a los negocios y su claro discernimiento han inducido a sus hermanos de ministerio a descargar responsabilidades sobre él que ellos mismos tendrían que haber llevado. Esto ha hecho que sus cargas sean muy grandes. Y sus hermanos, al no asumir su parte de las cargas, han perdido una valiosa experiencia que era su privilegio obtener si hubieran ejercitado sus mentes en el área de velar por el bien de la obra, de ver y sentir lo que debe hacerse para la edificación de la causa.3TPI 109.1

    Grandes pruebas recayeron sobre mi esposo por el hecho de que sus hermanos en el ministerio no estuvieron a su lado cuando él más necesitaba su ayuda. El chasco que sintió repetidamente cuando las personas de quienes dependía lo defraudaron en tiempos de mayor necesidad, casi destruyó su capacidad de esperar y creer en la lealtad de sus hermanos en el ministerio. Su espíritu se ha herido tanto que sintió que tenía motivos para estar angustiado, y permitió que su mente se explayara sobre sus desalientos. Dios desea que él cierre este canal de tinieblas, porque está en peligro de naufragar en este punto. Cuando su mente se deprime, es natural para él hacer mención del pasado y explayarse en sus sufrimientos anteriores; y una actitud irreconciliable toma posesión de su espíritu, porque Dios le ha permitido verse tan asediado de pruebas que han recaído innecesariamente sobre él.3TPI 109.2

    El Espíritu de Dios se ha dolido porque él no ha confiado sus caminos plenamente a Dios ni se ha entregado enteramente en sus manos, para impedir así que su mente ande en el canal de la duda y la incredulidad respecto a la integridad de sus hermanos. Al hablar de dudas y desalientos no ha remediado el mal, sino que ha debilitado sus propias facultades y le ha dado ventajas a Satanás para molestarlo y angustiarlo. Él ha errado al hablar de sus desalientos y explayarse sobre los aspectos desagradables de su experiencia. Al hablar así esparce tinieblas en vez de luz. A veces él mismo ha colocado una carga de desaliento sobre sus hermanos, lo cual no le ha ayudado en lo más mínimo, sino que sólo ha debilitado sus manos. Él debería tener la regla de no hablar con incredulidad o desaliento, ni explayarse en sus aflicciones. Sus hermanos generalmente lo han amado y se han compadecido de él, y le han excusado esta falta, conociendo la presión de las preocupaciones que lo abruman y su devoción a la causa de Dios.3TPI 109.3

    Mi esposo ha trabajado incansablemente para llevar la obra de publicaciones a su actual estado de prosperidad. Vi que sus hermanos le han manifestado más solidaridad y afecto de lo que él pensaba. Revisaban ansiosamente la revista para encontrar algo de su pluma. Si hay un tono de alegría en sus escritos, si él habla en forma animadora, los corazones de ellos se iluminan y algunos hasta lloran con tiernos sentimientos de gozo. Pero si se expresan lobreguez y tristeza, los rostros de sus hermanos y hermanas, al leer tal cosa, se entristecen, y el espíritu que caracteriza sus escritos se refleja en ellos.3TPI 110.1

    El Señor está tratando de enseñarle a mi esposo a tener un espíritu perdonador y a olvidarse de los pasajes oscuros en su experiencia. El recuerdo de un pasado ingrato sólo entristece el presente, y él vuelve a vivir la porción desagradable de la historia de su vida. Al hacerlo se aferra a la oscuridad y está hundiendo la espina más profundamente en su espíritu. Ésta es la debilidad de mi esposo, lo que está desagradando a Dios. Esto trae oscuridad y no luz. Él puede sentir un alivio aparente y momentáneo al expresar sus sentimientos; pero esto sólo agudiza la sensación de cuán grandes han sido sus sufrimientos y pruebas, hasta que el cuadro total se magnifica en su imaginación, y los errores de sus hermanos, que han contribuido a acarrearle estas pruebas, parecen tan serios que las faltas de ellos le parecen más de lo soportable.3TPI 110.2

    Mi esposo ha acariciado esta oscuridad por tanto tiempo al revivir las desdichas del pasado, que tiene poco poder para controlar su mente cuando se explaya en estas cosas. Circunstancias y eventos que en un tiempo no le habrían preocupado, se agrandan ante él convirtiéndose en faltas serias de parte de sus hermanos. Se ha vuelto tan sensible a las faltas bajo las cuales ha sufrido que ahora debiera estar lo menos posible en la vecindad de Battle Creek, donde ocurrieron muchas de las circunstancias desagradables. Dios sanará su espíritu herido, si él se lo permite. Pero al hacerlo, tendrá que enterrar el pasado. No debiera hablar más ni escribir acerca de él.3TPI 110.3

    A Dios le desagrada categóricamente que mi esposo vuelva a contar sus dificultades y sus agravios peculiares del pasado. Si hubiera considerado estas cosas pensando que no le fueron hechas a él, sino al Señor, de quien él es instrumento, entonces habría recibido una gran recompensa. Pero él ha interpretado las murmuraciones de sus hermanos como cometidas contra sí mismo, y se ha sentido llamado a explicarles a todos cuán equivocado y perverso era que se quejaran de él cuando no merecía la censura y el abuso de ellos.3TPI 111.1

    Si mi esposo hubiera sentido que podía dejar todo este asunto con el Señor, y que las murmuraciones y negligencias de ellos eran contra el Maestro en vez de ser contra el siervo que está al servicio del Maestro, no se habría sentido tan agraviado, y esto no lo habría herido. Debiera haber dejado esto con el Señor, cuyo siervo él es, para que Dios peleara sus batallas en su favor y para que vindicase su causa. Entonces habría finalmente recibido una preciosa recompensa por todos sus sufrimientos por la causa de Cristo.3TPI 111.2

    Vi que mi esposo no tendría que explayarse en los hechos dolorosos de nuestra experiencia. Ni debiera escribir sobre los agravios sufridos, sino mantenerse tan lejos de ellos como es posible. El Señor sanará las heridas del pasado si él aparta su atención de ellas. “Porque esta leve y momentánea tribulación, produce una eterna gloria, que supera toda comparación. Así, fijamos nuestros ojos, no en lo que se ve, sino en lo que no se ve. Porque lo que se ve es temporal, pero lo que no se ve es eterno”. 2 Corintios 4:17, 18 (NRV). Cuando sus hermanos que han cometido errores los confiesan, él debiera aceptar las confesiones y generosa y noblemente, tratar de animar a aquellos que han sido engañados por el enemigo. Debiera cultivar un espíritu perdonador y no detenerse en las faltas y errores de otros, porque al hacerlo no sólo debilita su propia alma, sino que tortura la mente de sus hermanos que han errado, cuando quizás han hecho todo lo que podían hacer mediante la confesión para corregir sus errores pasados. Si Dios ve necesario que se les presente alguna porción de su conducta pasada, para que puedan comprender cómo evitar errores en el futuro, él hará esta obra; pero mi esposo no debiera confiar que él mismo puede hacerlo, porque esto despierta escenas pasadas de sufrimiento que el Señor quisiera que él olvidase.3TPI 111.3

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