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El Ministerio Pastoral

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    Afirmar a los miembros en la doctrina

    Dé estudios bíblicos a los nuevos conversos para afirmarlos y establecerlos plenamente en la verdad—Guiad las mentes hacia Aquel que dirige y guía todas las cosas. Cristo será el maná y el rocío para las almas recién convertidas. En él no hay tiniebla alguna. A medida que hombres de comprensión espiritual realicen estudios bíblicos con ellos, diciéndoles cómo entregarse al poder del Espíritu Santo, para que puedan estar firmes y plenamente establecidos en la verdad, se irá revelando el poder de Dios.—El Evangelismo, 210, 211.MPa 236.1

    Celebre reuniones especiales con los nuevos miembros—Los candidatos adultos deben comprender su deber mejor que los jóvenes; pero el pastor de la iglesia tiene un deber que cumplir para con estas almas. ¿Siguen malas costumbres y prácticas? Es deber del pastor tener reuniones especiales con ellos. Déles estudios bíblicos, converse y ore con ellos, y muéstreles claramente lo que el Señor requiere de ellos. Léales la enseñanza de la Biblia acerca de la conversión. Muéstreles cuál es el fruto de la conversión, la evidencia de que aman a Dios. Muéstreles que la verdadera conversión es un cambio de corazón, de pensamientos y propósitos. Han de renunciar a las malas costumbres. Han de desechar los pecados de la maledicencia, los celos y la desobediencia. Deben sostener una guerra contra toda característica mala. Entonces el que cree puede aceptar comprensivamente la promesa: “Pedid, y se os dará”.—Joyas de los Testimonios 2:392, 393.MPa 236.2

    Enseñe a los nuevos conversos a estudiar las Escrituras—Debe grabarse en la mente de todos los nuevos conversos la verdad de que el conocimiento permanente puede adquirirse únicamente por labor ferviente y estudio perseverante. Por lo común, los que se convierten a la verdad que predicamos no han sido antes estudiantes diligentes de las Escrituras; porque en las iglesias populares se realiza poco verdadero estudio de la Palabra de Dios. La gente espera que los predicadores escudriñen las Escrituras en su lugar y le expliquen lo que ellas enseñan.—El Evangelismo, 269, 270.MPa 236.3

    La lectura afirma a la gente en la verdad—. ...Aunque el predicador presente fielmente el mensaje, la gente no lo puede retener todo. La página impresa es por lo tanto esencial, no sólo para despertarlos y hacerles comprender la importancia de la verdad para este tiempo, sino para arraigados y fundamentarlos en la verdad, y corroborarlos contra los errores engañosos. Los libros y periódicos son los medios dispuestos por el Señor para mantener constantemente el mensaje para este tiempo delante de la gente. En cuanto a iluminar y confirmar a la gente en la verdad, las publicaciones harán una obra mayor que la que el ministerio de la palabra hablada puede hacer por sí mismo.—Joyas de los Testimonios 2:534.MPa 237.1

    Cuatro áreas de instrucción descuidadas—Los pastores con frecuencia descuidan estos importantes ramos de la obra: la reforma pro salud, los dones espirituales, la benevolencia sistemática y las grandes áreas de la actividad misionera. Como resultado de sus esfuerzos, mucha gente puede aceptar la teoría de la verdad, pero el tiempo revela que hay muchos que no soportan la prueba de Dios. El ministro construyó sobre un fundamento de paja, madera, y rastrojo, el cual será consumido por el fuego de la tentación. Algunos probaron ser oro, plata, y piedras preciosas; éstos desde un principio se asirán de la verdad. Pero si el maestro de la verdad hubiera traído a estos conversos como lo debería haber hecho, presentando ante ellos la obligación que descansaba sobre ellos, muchos de los que se descarriaron de la verdad, podrían haber sido salvos.MPa 237.2

    Otro ministro sigue al primero, y en el temor de Dios presenta los deberes prácticos, los derechos de Dios sobre su pueblo. Algunos se retiran, diciendo, “Nuestro ministro que nos trajo a la verdad no nos mencionó estas cosas. Hemos sido engañados. Estas cosas nos fueron escondidas”. Y se ofenden por la Palabra. Algunos no aceptan el sistema de diezmo; rechazan la benevolencia sistemática, y se ofenden, se alejan, y no caminan más con aquellos que creen y aman la verdad. Cuando se abre el campo misionero ante ellos, invitándolos a trabajar, ellos contestan, “Esto no se nos enseñó”, y vacilan en involucrarse en el trabajo. Cuánto mejor sería para la causa, si el mensajero de la verdad hubiese educado total y completamente a estos conversos en cuanto a todos estos asuntos esenciales aun cuando hubieran tenido menos añadidos a la iglesia por sus labores.—The Review and Herald, 12 de diciembre de 1878.MPa 237.3

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