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El Ministerio Pastoral

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    Un movimiento mundial

    El dinero del Señor debe ser repartido igualmente entre las misiones locales y las extranjeras—Los fondos del Señor deben ser igualmente compartidos entre las misiones locales y las extranjeras. Al planear el trabajo, se debe considerar las dificultades que hay que resolver en los campos extranjeros. No permitan que aquellos que tienen todas las ventajas sean tacaños al distribuir los medios para el avance de la obra en los campos misioneros. Por amor al Señor, se debe dar un apoyo voluntario a la obra del Evangelio, el cual debe ser llevado a todas partes del mundo.—The General Conference Bulletin, 1 de julio de 1900.MPa 34.2

    La urgencia de la misión dentro de nuestras fronteras—En las grandes ciudades hay muchedumbres que reciben menos cuidado y consideración que los animales. Fijaos en las familias apiñadas en miserables viviendas, muchas de ellas sótanos oscuros, que trasudan humedad y desaseo. En esta miseria nacen, se crían y mueren los niños. Nada ven de las bellezas naturales que Dios creó para solaz de los sentidos y elevación del alma. Harapientos y famélicos viven en el vicio y en la depravación, amoldado su carácter conforme a la miseria y el pecado que los rodean. Estos niños sólo oyen el nombre de Dios en blasfemias. Manchan sus oídos palabras injuriosas, imprecaciones y obscenidades. Los vapores del alcohol y el humo del tabaco, hedores morbosos y degradación moral, pervierten sus sentidos. Y así muchísimos son preparados para desarrollarse en criminales, enemigos de la sociedad que los abandonó a la miseria y a la degradación.MPa 34.3

    Pero no todos los pobres de esos barrios son así. Hay hombres y mujeres temerosos de Dios, arrastrados a la extrema pobreza por la enfermedad y el infortunio, y muchas veces también por las artimañas deshonestas de los que explotan a sus prójimos. Muchas personas honradas y bien intencionadas caen en la pobreza por falta de educación práctica. La ignorancia las inhabilita para luchar contra las dificultades de la vida. Arrastradas a las ciudades, es frecuente que no puedan encontrar ocupación. Rodeadas de escenas y voces del vicio, vense expuestas a terribles tentaciones. Agrupadas y muy a menudo clasificadas con los viciosos y degradados, es únicamente mediante una lucha sobrehumana y un poder superior, como son guardadas de hundirse en las mismas profundidades. Muchos permanecen firmes en su integridad, prefiriendo sufrir más bien que pecar. Es especialmente esa clase de gente la que necesita ayuda, simpatía y aliento.—El Ministerio de Curación, 143.MPa 35.1

    Las misiones locales prosperan cuando hay liberalidad en las misiones extranjeras—La obra misionera local avanzará más en todas sus formas, cuando manifestemos un espíritu más liberal, abnegado y sacrificado hacia la prosperidad de las misiones extranjeras; pues la prosperidad de la obra local depende mayormente, con la bendición de Dios, sobre el reflejo de la influencia de la obra evangelística realizada en países lejanos. Es a través del trabajo activo para suplir las necesidades de la causa de Dios como podemos poner nuestras almas en contacto con la Fuente de todo poder.—Testimonies for the Church 6:27.MPa 35.2

    El trabajo en favor de los que sufren como resultado de sus propias actos no debe afectar el trabajo de las misiones extranjeras—Los sentimientos humanos pueden llegar a ser tremendamente conmovidos al ver a seres humanos sufriendo como resultado de sus propias actos. Hay quienes son especialmente impresionados a entrar en contacto directo con esta clase, y el Señor les da una comisión para trabajar en los peores lugares de la tierra, haciendo lo que puedan por redimir a los desdichados y traerlos a un lugar donde puedan ser auxiliados por las iglesias. Pero el Señor no ha llamado a los adventistas del séptimo día a hacer de esta labor una especialidad. El no desea que muchos obreros se enlisten en esta obra o que se agote la tesorería erigiendo instituciones para el cuidado de estos desdichados, obstaculizando así la obra de las misiones extranjeras. Dios llama a cien misioneros en donde ahora hay uno. Estos han de ir a países extranjeros.—Manuscript Releases 15:164.MPa 35.3

    Necesidad de misioneros de sostén propio—Una gran obra se está llevando a cabo silenciosamente a través de la distribución de nuestras publicaciones; pero cuánto bien se haría si algunos de nuestros hermanos y hermanas de América vinieran a estas colonias, como agricultores, finqueros o mercaderes, y en el temor y amor de Dios, buscaran ganar almas a la verdad. Si tales familias fueran consagradas a Dios, él las usaría como sus agentes. Los ministros tienen su lugar y su obra, pero hay veintenas de personas que el ministro no puede alcanzar, que solo pueden ser alcanzados por personas que visiten a las familias y los impresionen con las verdades para estos últimos días. En sus relaciones domésticas o de negocios pueden entrar en contacto con las clases que son inaccesibles para el ministro, y pueden abrir para ellos los tesoros de la verdad, e impartirles el conocimiento de la salvación. De hecho muy poco ha sido realizado en esta línea de trabajo misionero; o el campo es demasiado grande, y muchos más obreros podrían trabajar con éxito en esta línea de esfuerzo.—Fundamentals of Christian Education, 212.MPa 36.1

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