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El Ministerio Pastoral

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    La planificación de la iglesia

    Presente sus planes a la iglesia de tal forma que ganen el interés y la cooperación de los miembros—Se necesitan hoy hombres como Nehemías en la iglesia. No sólo hombres que puedan orar y predicar, sino hombres cuyas oraciones y cuyos sermones estén sostenidos con propósitos firmes y decididos. La conducta seguida por este patriota hebreo para la realización de sus planes debiera ser adoptada por ministros y dirigentes. Cuando han trazado sus planes debieran presentarlos a la iglesia en tal forma que ganen su interés y cooperación. Que la gente entienda los planes y participe en la obra, y entonces tendrá un interés personal en su prosperidad.—Comentario Bíblico Adventista 3:1155.MPa 142.2

    Mantenga a sus miembros enterados de sus planes—¿Por qué no ponerlos a trabajar visitando a los enfermos y ayudando en otras formas, y así mantener a la iglesia trabajando? Todos estarán enterados de los planes del ministro, y al solicitarles su ayuda en cualquier momento, podrán colaborar inteligentemente con él. Todos deben ser obreros junto con Dios, entonces el ministro puede sentir que tiene ayudantes en quienes es seguro confiar. El ministro puede apresurar este logro mostrando que él tiene confianza en ellos al ponerlos a trabajar.—The Review and Herald, 9 de julio de 1895.MPa 142.3

    Tome a los oficiales y miembros bajo su tutela y comparta el trabajo con ellos—Muchos miembros de iglesia han sido privados de la experiencia que debieran haber tenido, porque ha prevalecido el sentimiento que el ministro debe hacer todo el trabajo y llevar todas las cargas. Ya sea porque las cargas han sido amontonadas sobre el ministro, o porque él se ha impuesto estos deberes que debieran haber sido hechos por los miembros de la iglesia. Los ministros deben tomar a los oficiales y a los miembros de la iglesia bajo su tutela, y enseñarles cómo trabajar para el Maestro. Así el ministro no tendrá que hacer todos los trabajos él mismo, y a la vez la iglesia recibirá mayor beneficio que si él se pone a hacer todo el trabajo, impidiendo que los miembros de la iglesia hagan la parte que el Señor les designó.—The Review and Herald, 9 de julio de 1895.MPa 143.1

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