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El Ministerio Pastoral

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    El ejercicio

    El ejercicio renueva el cuerpo y hace posible más labor pastoral—Todo el organismo necesita la influencia vigorizadora del ejercicio al aire libre. Unas cuantas horas de trabajo manual cada día, contribuirían a renovar las energías del cuerpo y a descansar la mente. De esta manera se promovería la salud general y se podría realizar una mayor cantidad de trabajo pastoral. La incesante lectura y escritura de muchos ministros los hace ineptos para la obra pastoral.—Consejos sobre la Salud, 190.MPa 82.1

    Los ministros no deben actuar como si la actividad física menoscabara su dignidad—Mi querida hermana, le hablo claramente, pues no me atrevo a hacerlo de otro modo. Le ruego que acepte las cargas de la vida en vez de rehuirlas. Ayude a su esposo ayudándose a sí misma. La idea que ambos tienen de la dignidad que debe mantener el ministro, no está de acuerdo con el ejemplo de nuestro Señor. El ministro de Cristo debiera poseer sobriedad, mansedumbre, amor, tolerancia, paciencia, piedad y cortesía. Debiera ser circunspecto elevado en pensamiento y conversación, y de un comportamiento intachable. Esta es la dignidad del Evangelio. Pero si el ministro visita a una familia donde puede atenderse a sí mismo, debiera por cierto hacerlo; por su ejemplo debiera fomentar la diligencia haciendo trabajo físico, cuando está libre de otras tareas y obligaciones. No disminuirá su dignidad, y logrará una mejor salud y vivirá mejor, al llevar a cabo un trabajo útil. La circulación de la sangre será más pareja. El trabajo físico, al proveer un descanso del trabajo mental, retirará la sangre del cerebro. Es esencial que su esposo haga más trabajo físico para aliviar el cerebro. El ejercicio físico favorece la digestión. Si pudiera pasar parte del día haciendo ejercicio físico, cuando no está urgido por un continuo esfuerzo en una serie de reuniones, sería una ventaja para él, y no iría en detrimento de su dignidad ministerial. Su ejemplo estaría de acuerdo con el de nuestro divino Maestro.—Testimonios para la Iglesia 2:503.MPa 82.2

    El trabajo físico es una bendición, pero empleando mucho tiempo en ello le roba a Dios del servicio que él requiere del ministro—El Hno. D es activo y está dispuesto a llevar cargas que no están relacionadas con su llamado, y ha dejado que su mente y su tiempo sean excesivamente absorbidos por cosas temporales. Algunos ministros mantienen cierta dignidad que no está de acuerdo con la vida de Cristo, y no están dispuestos a ser útiles y realizar trabajo físico, según algunas ocasiones lo requieren, para aliviar las tareas de sus hospedados, y librarlos de preocupaciones. El ejercicio físico sería una bendición para ellos, más bien que un daño. Al ayudar a otros se beneficiarán ellos mismos. Pero algunos van al otro extremo. Cuando se requiere todo su tiempo y esfuerzo en la causa de Dios, están dispuestos a trabajar y ser siervos de todos, aún en las cosas temporales; y realmente roban a Dios el servicio que requiere de ellos. Así asuntos triviales toman su tiempo precioso que debiera dedicarse a los intereses de la causa de Dios.—Testimonios para la Iglesia 2:568.MPa 83.1

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