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El Ministerio Pastoral

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    La apariencia de la familia

    Evite la idolatría en el vestir. Dios desea un carácter hermoso, no una apariencia a la moda—Los ministros y sus esposas deben ser un ejemplo en desaprobar los despliegues de la moda en las hermanas que dicen creer la verdad. Ellas deben vestir a sus hijos de una manera que Dios apruebe, presentándolos a la iglesia con sencillez y modestia en el vestir. Se debe poner mucho más empeño en instruirlos para que tengan un carácter hermoso y se mantengan en los caminos del Señor, que en dejar que hagan despliegues de la moda en su apariencia, siguiendo el camino de los sodomitas.—Testimonies on the Case of Elder E. P. Daniels (Ph 96) 15.MPa 75.3

    La ropa debe ser sencilla, nítida, cómoda y de buen material—Nuestros pastores y sus esposas deben ser ejemplos de sencillez en el vestir; deben vestir en forma prolija, cómoda, usando buenas telas, pero evitando todo lo que se asemeje a lujo y a adornos, aunque no sean costosos; porque estas cosas contribuyen a nuestro menoscabo. Debemos educar a los jóvenes a vestir con sencillez y pulcritud. Que los adornos innecesarios sean dejados de lado, aún cuando su costo sea ínfimo.—Testimonios para los Ministros, 180.MPa 76.1

    Las mujeres que se presentan ante el público no deben sentirse tan pobres como para no proveerse de ropa adecuada—Fannie, dondequiera que vaya, doquiera esté, debe cuidar que el color, el estilo y el material de sus vestidos vayan de acuerdo a su edad y a la fe que profesa. Recuerde que le hice la observación al Pastor Olsen que cuando estaba en Preston usted carecía de ropa adecuada y sentía que era demasiado pobre para comprarse lo necesario. Las observaciones que usted hizo me demostraron que no entendió lo que dije. Ahora quiero que me entienda. Usted necesita ropa interior cómoda, la cual debe obtener para poder gozar de buena salud. Pero yo ciertamente no apruebo, en todos los aspectos, su estilo de vestir. Me sentí bastante triste y avergonzada cuando pasó a la plataforma ante esa multitud bajo la carpa, con ese vestido de tela delgada y de una talla tan grande. No era apropiado para la ocasión. Su juicio en el asunto del vestir puede mejorar bastante, y yo espero que no consultará a su modista, sino a los de mentes sensatas y que no la adularán ni la engañarán en cuanto a la ropa apropiada que haga una impresión correcta tanto en las mentes de los creyentes como de los incrédulos. Nosotros que decimos estar en la luz, y que tenemos puestos importantes para instruir a otros en las reuniones infantiles, necesitamos vestirnos con austeridad y sencillez, pero con pulcritud y buen gusto; no debemos dejar que nadie nos use como excusa para seguir las modas cambiantes, mundanas de esta época corrupta. Quienes se visten de acuerdo a lo ordenado en la Biblia pueden, con palabras adecuadas, ayudar a otros a alcanzar una norma adecuada. No venga a mí para preguntarme cómo vestirse. Si nuestras hermanas tienen el Espíritu de Dios morando en su corazón como un principio viviente, no podrán en ningún momento dar ocasión para que nadie se aleje de los consejos de Dios señalando a las esposas de los pastores o a quienes estén involucrados en dar estudios bíblicos. Tenga siempre vestidos de tela buena y durable, y de colores modestos; que sean sencillos, sin adornos. Usted necesita ciertamente mejorar su modo de vestir.—Carta 7, 1894.MPa 76.2

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