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El Ministerio Pastoral

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    Capítulo 12—La salud personal

    El estrés

    El ministerio es un trabajo agotador—Si un ministro, durante su tiempo de descanso, se dedica a trabajos en su huerta o jardín, ¿debiera deducirse ese tiempo de su salario? Por cierto que no, como tampoco se le paga más cuando se lo llama a trabajar horas extraordinarias en sus labores ministeriales. Algunos ministros pasan muchas horas en holganza, y es correcto que descansen cuando pueden hacerlo; porque el organismo no puede soportar la pesada tensión cuando no se le permite descansar. Hay momentos en el día que exigen un esfuerzo muy severo, por lo cual el ministro no recibe un salario adicional; y si elige cortar leña durante varias horas al día o trabajar en su jardín, eso es su privilegio tanto como lo es predicar. Un ministro no puede estar siempre predicando y visitando, porque eso es un trabajo exhaustivo.—El Evangelismo, 479.MPa 81.1

    El descanso puede ser la solución para la depresión mental—Usted debe trabajar cuidadosamente y observar períodos de descanso. Al hacer esto retendrá su vigor mental y físico y rendirá un trabajo mucho más eficiente. Hno. F, usted es un hombre nervioso y se mueve mucho por impulsos. La depresión mental ejerce mucha influencia sobre su trabajo. A veces usted siente deseos de libertad y piensa que es porque otros están en la oscuridad o en el error o que algo está pasando, y apenas puede saber qué es, y va a alguna parte a ver a alguien con el riesgo de hacerse un gran daño. Si se tranquilizara cuando está nervioso y descansara y calmadamente esperase en Dios y se preguntase si el problema no estará en sí mismo, evitaría herir su propia alma y lastimar la preciosa causa de Dios.—Testimonies for the Church 1:622.MPa 81.2

    Se debe hacer provisión para el cuidado de los ministros y otros fieles siervos de Dios que por recargo de trabajo en su causa se han enfermado—Debe hacerse alguna provisión para el cuidado de los ministros y otros fíeles siervos de Dios, que por la exposición a la intemperies o por recargo de trabajo en su causa hayan enfermado y necesiten descansar para recuperar su salud, o que por la edad o pérdida de la salud no puedan llevar la carga y el calor del día. Muchas veces los ministros son destinados a un campo de labor que ellos saben será perjudicial para su salud; pero, como no quieren rehuir los lugares penosos, se aventuran a ir, con la esperanza de ser una ayuda y una bendición para la gente. Después de un tiempo encuentran que su salud decae. Se prueba un cambio de clima y de trabajo, sin obtener alivio; y entonces, ¿qué han de hacer?—Obreros Evangélicos, 441.MPa 81.3

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