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El Ministerio Pastoral

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    Sección 4—El entrenamiento de los laicos

    Capítulo 26—El reclutamiento y entrenamiento de voluntarios

    Donde hoy hay uno trabajando debieran haber más de 1.000—Cristo nos dice, “Oh hombres de poca fe”. El Espíritu Santo necesita hacer una obra en nuestros corazones. Debemos creer que el Señor desea que vengamos a él tal como somos, sin demora alguna, y con fe esperar que trabaje por nosotros. El Señor desea manifestar su poder en su pueblo. Donde hoy hay uno trabajando debieran haber más de 1.000, no ministros ordenados, sino hombres y mujeres de fe y oración, que puedan trabajar para Dios.—Manuscript Releases 5:336.MPa 169.1

    Dios exige servicio personal de todo aquel a quien él confía su verdad—Dios exigirá servicio personal de las manos de cada uno a quien él confía su verdad. Nadie es disculpado. Algunos piensan que si dan de sus bienes son eximidos de hacer esfuerzos personales. Que Dios no permita que se engañen ellos mismos en esto. Las donaciones de dinero no llenan los requerimientos de Dios, pues el deber es solamente hecho a medias. El no aceptará nada menos que a ustedes mismos. Deben trabajar por la salvación de las almas. No todos serán llamados a servir en el campo misionero, pero pueden ser misioneros en su hogar, con sus propias familias y en sus vecindarios.—The Signs of the Times, 4 de septiembre de 1879.MPa 169.2

    Los cristianos genuinos son conocidos como personas serviciales—Ahora deseo declararle que el Señor está presentando ante mí el hecho de que una gran debilidad ha sobrecogido a nuestro pueblo debido a las diversas maneras en que se ha guiado a los hombres a confiar y depender completamente de sus semejantes, de manera que el Señor es totalmente ignorado. De la misma forma en que la gloria de un buen árbol testifica de su valor por el fruto que lleva, así también el cristiano genuino es conocido por ser servicial. No florece simplemente demostrando una piedad pretenciosa, sino que lleva fruto en superabundancia. No hay ni una ramita seca o sin fruto en todo árbol que crece junto a los arroyos de aguas de la gracia de Cristo. Lleva fruto de diferentes clases. Puede estar en campos misioneros extranjeros o locales; el fruto aparece madurando bajo el sol de justicia de Cristo. “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto”.—Special Testimonies on Education 11:18, 19.MPa 169.3

    Hay una abundancia de talento en la iglesia que debe ser utilizado—En cada departamento de la causa de Dios hay abundantes oportunidades para los que trabajarán con el espíritu de humildad que caracterizaba al Maestro. De todas partes se oyen voces pidiéndonos ayuda. Los ministros solos nunca podrán hacer este trabajo. Hay una abundancia de talento en la iglesia que debe ser utilizado. Hay hombres y mujeres que tienen habilidades, y a quienes Dios aceptaría como obreros en su causa; pero ellos están rehuyendo la responsabilidad bajo la excusa de no tener la capacidad para realizar esta obra. Las damas que en el salón de belleza pueden entablar una conversación con un tacto maravilloso y presteza, evaden señalar al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, y entonces cuando se arrodillan en oración, suplican para que la luz brille en la mente y el corazón de esa alma preciosa por quien Cristo murió. ¡Oh, hay tanto trabajo que se deja sin hacer para Dios y por las almas porque es una cruz, y porque cada uno busca su propia complacencia, y trabaja por sus propios intereses egoístas!—The Review and Herald, 7 de octubre de 1884.MPa 170.1

    Todos pueden ministrar—No todos podrán ser predicadores, pero todos pueden servir, enseñándole a otros como mantenerse ordenados y de buen ánimo. Esto es como medicina para el alma y el cuerpo. Entonces, añadiremos así gracia sobre gracia, y nos prepararemos en todo tiempo para el cielo. Le envío esta carta para que la lea a la iglesia.—Carta 106, 1898; The Paulson Collection of Ellen G. White Letters, 49.MPa 170.2

    Los miembros que no sienten preocupación constante por las almas, se alejarán de la iglesia—Aquellos que profesan creer la verdad, pero no sienten preocupación por las almas de otros, se alejarán continuamente, y requerirá esfuerzo y tiempo de parte del ministro evitarles naufragar en la fe, cuando podrían estar trabajando con todas sus fuerzas para presentarles el camino de vida y salvación a sus amigos y vecinos. Cientos de hombres y mujeres que en este momento profesan estar entregados a la obra de Dios, no están haciendo ni la décima parte de lo que podrían hacer si tan solo mejoraran todos los talentos que Dios les ha otorgado. Algunos no están haciendo literalmente nada por la verdad, y mediante su ejemplo de indiferencia están haciendo que otros tomen la misma posición de ociosidad, separándose así de Cristo. Esta última clase incluye a la mayoría. Están pensando y planeando solamente para ellos mismos. Los padres y las madres con sus pequeños a su alrededor hacen su mundo de este pequeño círculo. Todo el poder de su ser está centrado en “mí y lo mío”, y cada año se están tornando más egoístas y circunscritos. No abren sus corazones a la gracia y al amor de Cristo para liberar su naturaleza y ennoblecer su ser mostrando simpatía hacia sus semejantes.—The Review and Herald, 10 de junio de 1880.MPa 170.3

    La propia fe de los miembros aumentará al trabajar por sus amigos y parientes—Por el esfuerzo individual de esos primeros pocos discípulos se estaba colocando el fundamento de la iglesia cristiana. Juan primeramente guió a dos de sus discípulos a Cristo. Entonces uno de ellos encuentra a su hermano, y lo lleva a Cristo. El entonces llama a Felipe para que lo siga, y éste va en busca de Natanael. Aquí hay una lección objetiva para todos los seguidores de Cristo. Les enseña la importancia del esfuerzo personal, haciendo apelaciones directas a sus parientes, amigos, y conocidos. Hay quienes profesan haber conocido a Cristo toda su vida pero nunca han hecho un esfuerzo personal por inducir a un alma a venir al Salvador. Le han dejado todo el trabajo al ministro. El puede estar bien capacitado para esa tarea; pero él no puede hacer el trabajo que Dios ha encomendado a los miembros de la iglesia. Muchos se disculpan de no estar interesados en la salvación de aquellos que están lejos de Dios, y se contentan con gozar egoístamente de los beneficios de la gracia de Dios, sin hacer ningún esfuerzo directo por traer a otros a Cristo. En la viña del Señor hay trabajo para todos, y los obreros fieles, desprendidos, llenos de interés, compartirán liberalmente de su gracia aquí, y de la recompensa que se les dará en el más allá. La fe se ejercita mediante buenas obras, y el valor y la esperanza están de acuerdo con la fe que obra. La razón por la que muchos profesos seguidores de Cristo no tienen una experiencia viva y radiante, es porque no hacen nada por obtenerla. Si ellos se pusieran a hacer el trabajo que Dios espera que hagan, su fe aumentaría y avanzarían en la vida de santidad.—The Spirit of Prophecy 2:66.MPa 171.1

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