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El Ministerio Pastoral

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    El ungimiento y la sanidad divina

    Los ministros no deben solamente “predicar el reino”, sino también orar por el afligido—Cuando el Salvador envió a sus discípulos a predicar al mundo, él “les dio potestad. ... para sanar toda dolencia”. Ellos debían “predicar el reino de Dios, y sanar al enfermo”. Esta fue la doble orden que se les dio. La misma orden es dada a nuestros ministros. Ellos han de elevar oraciones por los afligidos, para que el Señor Dios de Israel tome estos casos bajo su cuidado. Si sus obreros colaboraran con él, si se dieran cuenta de lo sagrado de la obra hecha por Cristo, y de la obra que él desearía que hicieran, su ministerio será marcado por una consagración que dará evidencia de su inspiración celestial.—Australasian Union Conference Record, 20 de febrero de 1911.MPa 265.2

    No afirme ser un obrador de milagros—Multitudes me han escuchado hablar, y han leído mis escritos, pero nadie me ha oído decir que realizó milagros. Algunas veces me han invitado a orar por los enfermos, y se ha cumplido la Palabra de Dios: “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia y oren por él, ungiéndolo con aceite en el Nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará. Y si estuviere en pecado, le serán perdonados”. Cristo es el gran hacedor de milagros. A él sea toda la gloria.—Manuscript Releases 19:372.MPa 265.3

    El ungimiento no sana al enfermo. Jesús es el que sana—Algunos han hecho la pregunta, “¿Ha sanado a los enfermos la Hna. White?” Contesto, “No, no; la Hna. White fue llamada a menudo a orar por los enfermos, y a ungirlos con aceite en el nombre del Señor Jesús, y ella pidió para ellos el cumplimiento de la promesa, ‘La oración de fe salvará [sanará] al enfermo’”. Santiago 5:15. Ningún poder humano puede salvar al enfermo, pero por medio de la oración de fe, el Poderoso Sanador ha cumplido su promesa en favor de aquellos que han invocado su nombre. Ningún poder humano puede perdonar o salvar al pecador. Nadie puede hacerlo fuera de Cristo, el misericordioso Médico del cuerpo y del alma.—Mensajes Selectos 3:338.MPa 266.1

    No se debe solicitar ungimiento por cualquier dolencia pequeña—Yo entiendo que el versículo de Santiago debe ponerse en práctica cuando una persona está enferma en su cama; si llama a los ancianos de la iglesia, y ellos siguen las instrucciones de Santiago, ungiendo al enfermo con aceite en el nombre del Señor e implorando por él la oración de fe, leemos, “Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará. Y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados”.MPa 266.2

    No puede ser nuestro deber llamar a los ancianos de la iglesia por cualquier pequeña dolencia que tengamos, pues esto sería imponer una carga sobre ellos. Si todos hicieran esto ocuparían completamente su tiempo, y no podrían hacer nada más; pero el Señor nos da el privilegio de buscarlo en forma individual en oración ferviente para descargar nuestras almas sobre él, sin ocultar nada de Aquel que nos ha invitado, “Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar”. ¡Oh, cuán agradecidos debemos estar que Jesús está dispuesto y habilitado para llevar todas nuestras dolencias, fortaleciéndonos y sanándonos de todas nuestras enfermedades si es para nuestro bien y para su gloria. Algunos murieron en los días de Cristo y en los días de los apóstoles porque el Señor sabía lo que era mejor para ellos.—Medical Ministry, 16, 17.MPa 266.3

    El ungimiento debe ser ofrecido normalmente sólo a los que guardan los mandamientos—Usted preguntó si debemos orar solamente por los que tienen el mensaje del tercer ángel, o si debemos orar por todos los que lo soliciten, etc. Santiago 5 es la regla a seguir. “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame”, etc. Son aquellos que están entre nosotros. Dios me ha mostrado que quienes guardan los mandamientos no deben tener nada que ver [en el ungimiento y oración especial] con los enfermos de aquellos que diariamente están pisoteándolos, a menos que sea un caso especial en el que las almas han sido convencidas de la verdad y están decididas a aceptarla. Se debe mantener una pared de separación entre los que guardan los mandamientos y los que los pisotean.—Carta 4, 1857.MPa 266.4

    Elena White efectuó servicios de ungimiento—Justo cuando concluyó el servicio, la Hna. Meade, quien había sido afligida por una fiebre persistente, nos solicitó que orásemos por ella. Los Hnos. Holt, Wheeler, Stowell, James y yo nos dirigimos a una recámara. Después de que la ungí con aceite oramos por ella, y fue sanada totalmente y cayó postrada por el poder de Dios. Esa noche subimos a un bote de remos y fuimos por el lago cerca de una milla hasta la casa del Hno. Meade. Su hermana estaba allí con un niño muy enfermo. Lo ungimos con aceite y oramos por él, y Dios escuchó nuestras oraciones.—Manuscript Releases 5:239.MPa 267.1

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