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El Ministerio Pastoral

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    Capítulo 6—El desarrollo de un grupo de apoyo personal

    Feliz es el ministro que tiene un Aarón y un Ur—Feliz es el ministro que tiene un fiel Aarón y un Ur que le fortalezcan los brazos cuando se le cansen y los sostengan mediante la fe y la oración. Un apoyo tal es una ayuda poderosa para el siervo de Cristo en su trabajo y a menudo hará que la causa de la verdad triunfe gloriosamente.—Testimonies for the Church 4:531.MPa 57.1

    Reúna a otros para orar por usted—Yo sentí en el alma que sería un gran privilegio para mí reunir a algunos de los antiguos siervos experimentados de Dios y unirnos en oración para solicitar la ayuda y fortaleza que tanto necesitaba. Seguí el deseo ferviente de mi corazón. Todos los hermanos ministros presentes, unidos en oración. El Señor escuchó esas oraciones. Nos sentimos tan contentos porque el Hno. Butler se unió a nosotros para orar. Reconozco que era el momento más precioso de la temporada, y sentí que Cristo estaba presente. Percibí sensiblemente una dulce fragancia, y estoy segura que los allí presentes deben haber sentido la profunda influencia del Espíritu Santo. Sentí que el pabellón de Dios me cubría. Yo podría decir plenamente, “Ya sea que viva o muera tengo paz, tengo paz, en mi ser. Mi vida está escondida con Cristo en Dios”.—Manuscript Releases 18:125.MPa 57.2

    El plan de Dios es que los dirigentes hagan uso de consejeros—Dios dio a Moisés instrucciones especiales para el manejo de su obra. Le ordenó que se relacionara con hombres para que fueran sus consejeros, para que sus responsabilidades pudieran ser aliviadas.—Testimonios para los Ministros, 340.MPa 57.3

    Pequeños grupos deberían estar orando por su ministro—Que quienes aman al Señor y su verdad se unan en grupos de dos o de tres para buscar lugares apartados y orar pidiendo la bendición de Dios sobre el ministro que difícilmente halla tiempo para la oración porque constantemente está dedicado a atender tantos pedidos, sentado en juntas, respondiendo a llamadas, dando consejo, escribiendo cartas importantes. Dejad que la oración ferviente y eficaz de los justos ascienda a Dios, que la palabra hablada pueda ser un mensaje de verdad que alcance a los corazones de los que escuchan, y que las almas puedan ser ganadas para Cristo de esta manera.—The Review and Herald, 24 de julio de 1883.MPa 57.4

    Los problemas del ministro pueden ser tratados mejor en un grupo pequeño—El estaba dispuesto a ir a la congregación enseguida y confesar sus pecados, y su apostasía de Dios. Se le aconsejó que eso no era sabio, y no resultaría en glorificar a Dios, sino que le daría lugar a nuestros enemigos a poner en duda todo el ministerio. Es el objeto de Satanás entrampar a los hombres que dirigen cosas sagradas, conducirlos a hacer cosas que rebajarán el ministerio a un nivel común, para que los pecadores tengan una excusa para su propia impenitencia y pecado. Cuando las palabras y el comportamiento del ministro no siguen el ejemplo de Cristo, sino son una imitación de las palabras y conducta del gran engañador, nuestros enemigos tienen ocasión de blasfemar. Nosotros decidimos que tendría la aprobación de Dios que unos pocos, treinta o cuarenta, que habían escuchado el testimonio que Dios me había dado, estuvieran presentes para escuchar su reconocimiento de la reprensión que se le dio, y escuchar su confesión.—The Ellen G. White 1888 Materials, 54.MPa 58.1

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