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El Ministerio Pastoral

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    Desacuerdo

    Cuando existe desacuerdo entre el pastor y los miembros, debe hacerse algo inmediatamente—El tema del ministerio cristiano debe ser presentado bajo una nueva luz ante las mentes de los miembros. Yo le ruego que estudie la Palabra de Dios sobre este punto. Si usted piensa que un ministro está cometiendo errores, es su deber ir a él en amor y mansedumbre y presentarle el asunto. Puede ser que usted no tenga la idea correcta acerca de sus motivos o de su trabajo, y por un malentendido se torne frío con él, cierre la puerta de su corazón, y falle en recibir su mensaje o en apreciar su trabajo. Cuando existe desacuerdo entre el ministro y los miembros, decididamente algo anda mal, ya sea con él o con los miembros, y algo debe hacerse inmediatamente para lograr una reforma en quien sea que esté errando. No se le debe dejar preguntándose qué significa tanta frialdad e indiferencia. No se le debe dejar buscar en vano para saber por qué no puede alcanzar los corazones de la gente con el mensaje que Dios le ha dado, y por qué la puerta de los corazones ha estado cerrada; porque él puede darse cuenta que no se le aprecia, y que no puede tener amistad con quienes se le ha enviado a trabajar. ¿Ha dicho él alguna palabra, o hecho algo que lo ha herido en alguna forma, y él no sabe que lo ha lastimado? Entonces vaya a él, dígale sus faltas a solas, y permita que la frialdad y la amargura de espíritu que se ha creado por un acto inconsciente de parte de él, sea cambiado por uno de respeto y amor.—The Review and Herald, 25 de julio de 1893.MPa 119.2

    Sea bondadoso con aquellos que se le oponen—Si el ministro, cuando está frente a su congregación, ve una sonrisa de incredulidad en el rostro de sus opositores, debe actuar como si no la viera. Si alguien fuera tan descortés como para reírse y manifestar su desprecio, no refleje el ministro el mismo espíritu ni en su voz ni en su actitud. Mostrad que vosotros no manejáis tales armas.—Testimonios para los Ministros, 248.MPa 119.3

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