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Mensajera del Señor

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    Humor

    Los escritos de la Sra. White revelan a menudo un toque de humor. En 1882 acababa de trasladarse desde Oakland a Healdsburg. A los 55 años disfrutó la oportunidad de comprar grano y heno, una vaca con su ternero, y caballos para el trabajo de la granja y la transportación. A uno de sus caballos que parecía alérgico al trabajo le dio el nombre de Dolly. Refiriéndose al animal, escribió: “Contempla las montañas y los cerros como un turista que mira el paisaje”. 2Bio., t. 3, p. 195.MDS 94.4

    En 1885 estaba por viajar a Europa en el barco S. S. Cephalonia, el que iba a partir en sábado. El grupo con el que viajaba hizo arreglos para embarcarse el viernes de tarde a fin de tener todo acomodado para el sábado. Ella anotó en su diario: “Casi lo logramos”. 3Id., p. 290.MDS 94.5

    Durante su estadía en Italia, en 1886, escribió acerca del personal ministerial en Torre Pellice. El ministro a cargo era extraordinario para planear, pero lograba poco. Elena de White describió sus esfuerzos como “un despliegue de armas cuáqueras [revólveres de juguete, hechos de madera]”. 4Delafield, Elena G. de White en Europa, p. 195-196.MDS 94.6

    Algunos meses más tarde, todavía en Italia, estaba disfrutando de algunos días soleados tras una racha de lluvia, y escribió en su diario: “Anduvimos con mucha lentitud, porque aunque el caballo era fuerte, no tenía la menor intención de quebrantar su salud”. 5Id.,p. 199.MDS 94.7

    Después de un viaje en barco redactó estas líneas: “Cuando salí del barco y empecé a caminar por las calles, me pareció como si todavía estuviese en el barco y pisaba tan alto que la gente debe haber pensado que estaba borracha”. 6Manuscrito 4, 1878, citado en MR, t. 5, p. 178.MDS 94.8

    El hermano mayor de Elena de White, John, aparentemente era un pobre corresponsal. En una carta que le dirigió el 21 de enero de 1873, Elena lo reprendió suavemente con humor: “Querido hermano John: Te he escrito varias cartas pero no he oído ninguna palabra de tu parte. Hemos llegado a la conclusión de que debes haber muerto, pero luego pensamos que si éste fuera el caso, tus hijos nos habrían escrito”. 7Glen Baker, “The Humor of Ellen White”, Adventist Review, 30 de abril, 1987.MDS 94.9

    Ella mostró su sentido de humor como también su inclinación práctica cuando escribió sobre el vestido descuidado de ciertas mujeres: “Su vestimenta con frecuencia tiene la apariencia de una bolsa [saco] que las recubre”. 8Conducción del niño, p. 389. O, “al cumplir sus tareas, las hermanas no debieran vestirse como espantapájaros en un maizal”. 9Testimonies, t. 1, p. 464.MDS 94.10

    En la época en que Elena de White estaba emitiendo advertencias para salvaguardar el derecho de propiedad del Tabernáculo de Battle Creek, 10Bio., t. 6, pp. 124-129. recibió una carta de A, T. Jones en la que la desafiaba a proveer los nombres de los que estaban implicados en el esfuerzo por tomar control de la propiedad. Comprendiendo la verdadera intención de su pedido, Elena de White le respondió a su secretaria, Dora Robinson, que “si le llegase a escribir al Hno. Jones le diría todo lo que está escrito en los libros del cielo, pero que ella no tiene esos libros a su disposición para enviárselos”. 11D. E. Robinson a W. C. White, 30 de septiembre, 1906.MDS 94.11

    La Sra. White sabía cómo manejar momentos públicos potencialmente embarazosos. Su hijo Willie le ayudaba frecuentemente en sus giras de predicación. Durante un sermón en un día de sábado en Santa Helena, California, Willie se sentó en la plataforma mientras su madre hablaba. Notando un murmullo de risa contenida en el auditorio, la Sra. White se dio vuelta para encontrar a su hijo tomándose una siesta. Pidió disculpas con un toque de humor: “Cuando Willie era un bebé, yo acostumbraba llevarlo a la plataforma y dejarlo dormido en una canasta debajo del púlpito, y él no ha superado aún ese hábito”. 12Baker, op. cit.MDS 95.1

    En sus últimos años en ElMdshaven, se le daban a Elena de White tratamientos de agua fría friccionándola con un mitón. Eso significaba estar de pie en una bañera mientras alguien le aplicaba agua fría y luego la friccionaba con mitones para aumentar la circulación. Dos veces por semana se le daba una fricción con sal (“calor de sal”).MDS 95.2

    Cierto día, al sentir una diferencia en el líquido, humedeció su dedo en él y lo probó. ¡La empleada había usado azúcar por error! Con buen humor, Elena de White observó: “Tratando de endulzarme, ¿eh?” 13Ibíd.MDS 95.3

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