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Mensajera del Señor

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    Dirigentes con motivos seculares

    En la distante Australia, en 1896, Elena de White se sentía consternada por la super-centralización de poder y el aumento enorme de la deuda que aparejaba toda esta expansión. Para ella, agregar un edificio tras otro no le daba “a la obra” el correcto “carácter”. Lo que se necesitaba no era más poder y edificios en Battle Creek sino que los dirigentes de la iglesia comprendiesen que “sus propios caracteres necesitaban la gracia transformadora de Cristo”, 1Testimonios para los ministros, p. 319. lo cual los capacitaría para representar a Cristo. Dos dirigentes, A. R. Henry, tesorero de la Review and Herald Publishing Association, y Harmon Lindsay, tesorero de la Asociación General, eran su principal motivo de preocupación. Ambos ejercían mucha influencia cuando se tomaban decisiones denominacionales.MDS 228.3

    Henry, quien había sido banquero antes de llegar a ser adventista, fue invitado a Battle Creek en 1882 para ayudar en el desarrollo de la casa publicadora. En 1883 se le pidió también que fuese tesorero de la Asociación General, cargo que mantuvo hasta 1888 cuando Lindsay llegó a ser el tesorero. Simultáneamente durante este período y en adición a esas dos responsabilidades importantes, Henry era miembro de las juntas directivas de casi todas las instituciones médicas y educativas de la denominación en los estados del centro y del oeste del país. 2SDAE, t.10, pp. 690-691.MDS 228.4

    Lindsay, aunque perspicaz para los asuntos de negocios, tenía una personalidad menos contundente que Henry. O. A. Olsen, presidente de la Asociación General, lo describía como alguien que “dice poco abiertamente pero rezonga mucho”. Sin embargo, había sido tesorero de la Asociación General anteriormente en 1874-1875. Sus años ininterrumpidos de participación en el desarrollo del sanatorio y del colegio, como también su control de las finanzas denominacionales mientras otros empleados de la Asociación General iban y venían, le daban una razón comprensible para sentir su poder. 3 Schwarz, Light Bearers, p. 262.MDS 228.5

    Cuando nuevos presidentes asumían su cargo, era muy natural para ellos dirigirse a los tesoreros “de experiencia” en busca de consejo. El pastor Olsen, un hombre tolerante y bondadoso, trataba de mitigar los “discursos no cristianos” y el duro regateo que caracterizaban los negocios denominacionales. Sólo después que llegaron algunas declaraciones muy vigorosas de Elena de White él se separó de Henry y Lindsay y llamó a otros hombres para que ocupasen sus lugares. Muchas cartas de la Sra. White a Olsen, estando ella en Australia, recalcaban y advertían contra los principios seculares que dominaban los asuntos de negocios en las instituciones de Battle Creek. Ella escribió: “Temo y tiemblo por las almas de los hombres que están en lugares de responsabilidad en Battle Creek... Si sus obras no ejercieran una influencia mayor que simplemente sobre ellos mismos, podría respirar más tranquila; pero sé que el enemigo está usando a hombres que se encuentran en puestos de confianza y que no están consagrados a la obra e ignoran qué clase de espíritu los posee. Cuando me doy cuenta que hombres asociados con ellos están también ciegos [espiritualmente] y no ven el daño que se está haciendo por el precepto y el ejemplo de esos agentes no consagrados, siento que no puedo guardar silencio. Tengo que escribir, porque sé que el molde que estos hombres le están dando a la obra no está de acuerdo con las instrucciones de Dios”. 4 Carta 59,1895, citada en Bio., 14, pp. 253-254.MDS 228.6

    Aunque Elena de White simpatizaba con el pastor Olsen, no escatimó palabras de amonestación: “Yo sentía que a usted se lo estaba atando de pies y manos, y que se sometía mansamente a esa situación”. Debido a que Dios le estaba iluminando la mente, ella veía lo que otros no podían ver claramente: “Las cosas se están desviando por rumbo equivocado”. Ella vio, detrás de los razonamientos superficiales, que había dirigentes que estaban actuando “como si estuvieran en el lugar de Dios,... tratando a sus semejantes como si éstos fueran máquinas. No puedo respetar su sabiduría ni tener fe en su cristianismo”.MDS 229.1

    Luego, escribiendo en forma específica, declaró: “El Señor me ha presentado sus peligros [de Henry]. No espero otra cosa sino que él diga como siempre lo ha hecho: ‘Alguien le ha estado contando a la Hna. White’. Esto muestra que no tiene fe en mi misión o en los testimonios, y sin embargo el Hno. Olsen lo ha convertido en su mano derecha”. 5Id., p. 255.MDS 229.2

    En 1896 el pastor Olsen hizo un esfuerzo serio para cambiar el secularismo extendido que prevalecía entre obreros adventistas en Battle Creek. En la casa publicadora estaban A. R. Henry, Clement Eldridge y Frank Belden, y otros que insistían en sus ideas seculares. Junto con el secularismo, Olsen estaba “inquieto” por la “incredulidad, el escepticismo y la indiferencia que manifiesta nuestro pueblo respecto al don dé profecía”. 6 Schwarz, Light Bearers, pp. 262-263.MDS 229.3

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