Larger font
Smaller font
Copy
Print
Contents

Mensajera del Señor

 - Contents
  • Results
  • Related
  • Featured
No results found for: "".
    Larger font
    Smaller font
    Copy
    Print
    Contents

    Sensibilidad espiritual

    En su adolescencia y juventud, Elena fue víctima de los errores prevalecientes que permeaban varias iglesias dentro del protestantismo. Por ejemplo, la comprensión errónea del carácter de Dios —y consecuentemente del plan de salvación—estaba a la raíz de su confusión de adolescente “respecto de la justificación y la santificación”. 1“Mis ideas respecto de la justificación y la santificación eran confusas. Estos dos estados de la vida se me presentaban como cosas separadas y distintas la una de la otra; y sin embargo no podía notar la diferencia de los términos o comprender su significado, y todas las explicaciones de los predicadores aumentaban mis dificultades. Me era imposible reclamar esa bendición para mí, y me preguntaba si la misma había de encontrarse sólo entre los metodistas, y si, al asistir a las reuniones adventistas no me estaba excluyendo a mí misma de aquello que deseaba por encima de todo: el Espíritu santificador de Dios.
    “Además observaba que los que aseveraban estar santificados manifestaban un espíritu acerbo cuando se introducía el tema de la pronta venida de Cristo. Esto no me parecía ser una manifestación de la santidad que profesahan poseer”.— Notas biográficas de Elena G. de White, p. 32.
    MDS 68.3

    Además, como a ella se le había enseñado que la soberanía y la justicia de Dios eran temas centrales del cristianismo, tenía poca paz espiritual y un desconocimiento casi total de un Dios amante. 2“Enseñaban que Dios no se proponía salvar sino a los santificados; que el ojo de Dios siempre estaba vigilándonos; que Dios mismo llevaba los libros con... [la] exactitud de [una] infinita sabiduría; que cada pecado que cometíamos era registrado contra nosotros, y que traería su justo castigo... Si se hubieran espaciado más en el amor de Dios, y menos en su severa justicia, la hermosura y la gloria de su carácter me habrían inspirado a sentir un amor profundo y ferviente por mi Creador”.— Id., pp. 33, 35.MDS 68.4

    La doctrina del castigo eterno, un aspecto central del pensamiento calvinista que se concentraba en la soberanía de Dios a expensas de la responsabilidad humana, le causó una profunda angustia a la joven Elena, como lo hace con cualquiera que se pregunte en cuanto a un Dios que castigaría a los pecadores para siempre. 3“En mi mente la justicia de Dios eclipsaba su misericordia y su amor. La angustia mental por la cual pasaba en ese tiempo era grande. Se me había enseñado a creer en un infierno que ardía por la eternidad; y al pensar en el estado miserable del pecador sin Dios, sin esperanza, era presa de profunda desesperación. Temía perderme y tener que vivir por toda la eternidad sufriendo una muerte en vida. Siempre me acosaba el horroroso pensamiento de que mis pecados eran demasiado grandes para ser perdonados, y de que tendría que perderme eternamente”.— Ibíd.MDS 68.5

    Una teología claramente enfocada. Cuando la luz divina le ayudó a Elena a leer la Biblia sin ser impulsada por los conceptos erróneos prevalecientes que dominaban las iglesias contemporáneas, la verdad acerca de Dios llegó a ser cada vez más clara. Sus escritos pronto se concentraron en la pregunta clave referente al gran conflicto entre Dios y Satanás: ¿Cómo es realmente Dios? 4De muchas maneras Elena de White desarrolló la idea central del tema bíblico del Gran Conflicto. Ver pp. 256-266. Por ejemplo: “Desde el principio de la gran controversia, se propuso Satanás desfigurar el carácter de Dios, y despertar rebelión contra su ley; y esta obra parece coronada de éxito [ver. p. 256]. Las multitudes prestan atención a los engaños de Satanás y se vuelven contra Dios. Pero en medio de la obra del mal, los propósitos de Dios progresan con firmeza hacia su realización. El manifiesta su justicia y benevolencia hacia todos los seres inteligentes creados por él”.— Patriarcas y profetas, p. 351.
    “Los esfuerzos de Satanás para desfigurar el carácter de Dios, para dar a los hombres un concepto falso del Creador y hacer que le consideren con temor y odio más bien que con amor; sus esfuerzos para suprimir la ley de Dios, y hacer creer al pueblo que no está sujeto a las exigencias de ella; sus persecuciones dirigidas contra los que se atreven a resistir a sus engaños, han seguido con rigor implacable. Se pueden ver en la historia de los patriarcas, de los profetas y apóstoles, de los mártires y reformadores”.— El conflicto de los siglos, p. 13.
    “Dios quiere que todas sus criaturas le rindan un servicio de amor y un homenaje que provenga de la apreciación inteligente de su carácter”.— Id., p. 547.
    “El enemigo del bien cegó el entendimiento de los hombres, para que éstos mirasen a Dios con temor y le considerasen severo e implacable. Satanás indujo a los hombres a concebir a Dios como un ser cuyo principal atributo es una justicia inexorable, como un juez severo, un acreedor duro y exigente. Representó al Creador como un ser que velase con ojo celoso para discernir los errores y las faltas de los hombres y hacer caer juicios sobre ellos. A fin de disipar esta densa sombra vino el Señor Jesús a vivir entre los hombres, y manifestó al mundo el amor infinito de Dios”.— El camino a Cristo, p. 11.
    De este modo, Elena de White hizo claro que el principal tema, el principio impulsor, organizador del mensaje del Evangelio eterno de la iglesia en los últimos días sería un reconocimiento del principal foco del tema del Gran Conflicto: “El mundo está envuelto por las tinieblas de la falsa concepción de Dios. Los hombres están perdiendo el conocimiento de su carácter, el cual ha sido mal entendido y mal interpretado. En este tiempo, ha de proclamarse un mensaje de Dios, un mensaje que ilumine con su influencia y salve con su poder. Su carácter ha de ser dado a conocer. Sobre las tinieblas del mundo ha de resplandecer la luz de su gloria, de su bondad, su misericordia y su verdad... Aquellos que esperan la venida del Esposo han de decir al pueblo: ‘¡Veis aquí el Dios vuestro!’ Los últimos rayos de luz misericordiosa, el último mensaje de clemencia que ha de darse al mundo, es una revelación de su carácter de amor”.— Palabras de vida del gran Maestro, p. 342.
    ¿En quién se puede confiar, en Dios o en Satanás?
    MDS 68.6

    Un cuadro claro del carácter de Dios. Junto con una teología bien enfocada que captó el tema principal de la Biblia vino un cuadro fresco y cautivante de Dios que la condujo a una relación profunda y dinámica con su Señor amante y bondadoso. 5Ver p. 5.MDS 68.7

    En ocasión del tercer Concilio Misionero Europeo en Basilea, Suiza, el 22 de septiembre de 1885, ella presentó una de sus charlas características para obreros: “Me siento muy agradecida esta mañana que podemos encomendar el cuidado de nuestras almas a Dios como a un fiel Creador. A veces el enemigo me importuna cruelmente con sus tentaciones y oscuridad cuando estoy por hablar a la gente. Tengo tal sensación de debilidad que me parece imposible pararme ante la congregación. Pero si yo me rindiera ante esos sentimientos y dijera que no podría hablar, el enemigo ganaría la victoria. No me atrevo a hacer esto. Prosigo adelante con firmeza, tomo mi lugar en el pulpito y digo: ‘Jesús, te entrego mi alma indefensa; tú no permitirás que la confusión me domine’; y el Señor me da la victoria... ¡Oh, si yo pudiera impresionar a todos con la importancia de ejercer fe momento tras momento y hora tras hora!... Si creemos en Dios, estamos armados con la justicia de Cristo; nos hemos aferrado a su fortaleza... Queremos hablar con nuestro Salvador como si él estuviera precisamente a nuestro lado”. 6Historical Sketches, pp. 130-133.MDS 68.8

    —Temas de gran trascendencia como la justificación por la fe, la importancia del ejercicio sereno y calmo de la razón en la respuesta del cristiano al Evangelio, y la responsabilidad de que haya “gente preparada” para completar la comisión evangélica en los últimos días fueron claramente definidos por escrito y experimentados en la necesidad que ella tenía diariamente de perdón y poder. 7Para una revisión típica de la comprensión que tenía Elena de White de la ‘‘justicia por la fe”, ver Fe y obras, pp. 12125; Mensajes selectos, t. 1, pp. 411-468; Palabras de vida del gran Maestro, pp. 249-260. Para entender su comprensión de una experiencia religiosa dinámica, ver El conflicto de los siglos, pp. 514-532. Para ver su enseñanza respecto a un “pueblo preparado”, ver Palabras de vida del gran Maestro, pp. 335-347; El conflicto de los siglos, pp. 639-692.MDS 69.1

    Confianza cuando el futuro era incierto. Elena de White fue un ejemplo de alguien que confiaba en Dios aun cuando las circunstancias externas parecían adversas. Un pasaje suyo en una carta a Jaime, su esposo, escrita desde Washington, Iowa, el 2 de julio de 1874, es representativo de lo que aparece en centenares de cartas y en sus muchos libros: “Se nos permite caminar por vista tanto como podamos, pero cuando ya no podemos ver claramente el camino, necesitamos entonces colocar nuestra mano en la de nuestro Padre celestial y permitir que él nos conduzca. Hay emergencias en la vida de todos en las que no podemos ni ser guiados por nuestra vista ni confiar en la memoria o en la experiencia. Todo lo que podemos hacer es simplemente confiar y esperar. Honraremos a Dios confiando en él porque él es nuestro Padre celestial”. 8Bio. , t. 2, pp. 432-433. Ver El camino a Cristo, pp. 96, 104.MDS 69.2

    El amor, su principio motivador. La clara comprensión que Elena de White tuvo del amor la diferenció de la mayoría de otros escritores religiosos, anteriores o posteriores a su tiempo. El amor (agápe) como un principio, no un sentimiento mezclado con la esperanza de recibir una recompensa o un favor, impregnó sus escritos. Por ejemplo: “El amor es un principio activo; nos recuerda continuamente lo bueno de los demás, refrenándonos de acciones desconsideradas para que no fallemos en nuestro objetivo de ganar almas para Cristo. El amor no busca lo suyo. No impulsará a los hombres a buscar su propia comodidad y a halagar el yo. Es el respeto que le rendimos al yo lo que tan a menudo impide el crecimiento del amor”. 9Testimonies, t. 5, p. 124. “El amor es poder. Este principio encierra una fuerza intelectual y moral, que no puede separarse de él. El poder de la riqueza tiende a corromper y destruir. El poder de la fuerza es grande para hacer daño; pero la excelencia y el valor del amor puro consisten en su eficiencia para hacer bien, solamente el bien. Cualquier cosa que se haga por puro amor, por pequeña o despreciable que sea a la vista de los hombres, es completamente fructífera; porque Dios considera más con cuánto amor se trabajó que la cantidad lograda. El amor es de Dios. El corazón inconverso no puede producir esta planta cultivada por el Cielo, porque ésta vive y florece solamente donde Cristo reina.
    “El amor no puede vivir sin acción, y cada acto lo aumenta, fortalece y extiende. El amor alcanzará la victoria donde la discusión y la autoridad sean impotentes. El amor no obra por ganancia o recompensa; sin embargo, Dios ba manifestado que toda labor de amor tendrá una gran ganancia como seguro resultado... El amor puro es sencillo en sus manifestaciones, y distinto de cualquier otro principio de acción. El amor por la influencia y el deseo de que otros nos estimen, puede producir una vida bien ordenada, y con frecuencia una conversación intachable. El respeto propio puede inducimos a evitar la apariencia de mal. Un corazón egoísta puede ejecutar acciones generosas, reconocer la verdad presente y expresar humildad y afecto exteriormente, y sin embargo, los motivos pueden ser engañosos e impuros; las acciones que fluyen de un corazón tal pueden estar privadas del sabor de vida, de los frutos de la verdadera santidad, y de los principios del amor puro”.— Joyas de los testimonios, t. 1, pp. 207-209.
    MDS 69.3

    Religión práctica (teología aplicada). La religión práctica era otro tema que lo saturaba todo en los sermones y escritos de Elena de White. Para ella, la religión era más que una fuente de sentimientos. Si la religión no motiva a una persona a acercarse a otros a fin de ayudarles, sin esperar que se recibirá ganancia, es inútil. Si la religión no cambia a una persona de modo que él o ella lleve el “fruto del Espíritu” (Gál. 5:22) y refleje el carácter dé Jesús, el profeso cristianismo de tal persona carece de sentido.MDS 69.4

    Para Elena de White, el cristianismo práctico no era optativo; estaba estrechamente ligado con la preparación para la vida eterna. Al escribir a una mujer que tenía serios defectos, ella declaró: “A menos que esto sea vencido ahora, nunca lo será, y la Hna. King no tendrá parte con el pueblo de Dios, ni un hogar en su reino celestial. Dios no puede llevarla al cielo como usted es. Echaría a perder ese lugar pacífico y feliz.MDS 69.5

    “¿Qué puede hacerse por usted? ¿Piensa usted esperar hasta que Jesús venga en las nubes de los cielos? ¿La hará totalmente nueva cuando él venga? Oh, no. Esto no se hará entonces. La preparación apropiada debe realizarse aquí; todo el trabajo de labrar y tallar [el carácter] debe ocurrir aquí en la tierra, en las horas de prueba. Usted debe ser labrada aquí; el último golpe debe ser dado aquí”. 10Carta 3, 1863, citada en Bio., t. 2, p. 95. Ver también Testimonies, t. 2, p. 355: “Cuando él venga, no es para limpiarnos de nuestros pecados, para quitar los defectos de nuestros caracteres, o para curamos de las debilidades de nuestros temperamentos y disposiciones. Si de alguna manera esta obra es realizada en nuestro favor, será antes de ese tiempo. Cuando el Señor venga, aquellos que son santos seguirán siendo santos. Aquellos que han preservado sus cuerpos y espíritus en santidad, en santificación y honor, recibirán entonces el toque final de la inmortalidad... Ninguna obra será hecha entonces en su favor para quitar sus defectos y darles caracteres santos. El Refinador no se sienta entonces para proseguir su proceso refinador y quitar sus pecados y su corrupción. Todo esto debe hacerse en estas horas de prueba. Es ahora cuando esta obra debe realizarse en nuestro favor.
    “Abrazamos la verdad de Dios con nuestras diferentes facultades, y al colocamos bajo la influencia de esa verdad, ésta realizará en nosotros la obra que es necesaria a fin de damos una idoneidad moral para el reino de gloria y para la sociedad de los ángeles celestiales. Estamos ahora en el taller de Dios. Muchos de nosotros somos piedras toscas sacadas de la cantera. Pero al aferramos a la verdad de Dios, su influencia nos afecta. Nos eleva y quita de nosotros toda imperfección y pecado, cualquiera sea su naturaleza. Así estaremos preparados para ver al Rey en su hermosura, y finalmente para unimos con los puros ángeles del cielo en el reino de gloria”.
    MDS 69.6

    Relación entre la religión y la salud. Elena de White comprendía bien la relación entre la religión y la salud de la mente y el cuerpo, y el hecho de que el bienestar de uno afecta directamente la salud del otro. Su comprensión particular de este tema estaba muy adelantada al pénsamiento de su tiempo. Por ejemplo: “La religión pura y sin mácula no es un sentimiento, sino la realización de obras de misericordia y amor. Esta religión es necesaria para la salud y la felicidad. Entra en el templo contaminado del alma y con un látigo echa a los intrusos pecaminosos... Con ella entran la serenidad y la compostura. Aumentan el poder físico, mental y moral, porque la atmósfera del cielo, como un agente viviente y activo, llena el alma”. 11Mente, carácter y personalidad, t. 1, pp. 27-28. “La salud del cuerpo depende mayormente de la salud del alma; por lo tanto, si comemos o bebemos, o si hacemos cualquier otra cosa, hagámoslo todo para gloria de Dios. La religión personal se revela por la conducta, las palabras y las acciones. Produce crecimiento hasta que finalmente, la perfección reclama la alabanza del Señor: ‘Vosotros estáis completos en él’ (Col. 2:10)”.— Ibíd. Ver también pp. 291-294.MDS 69.7

    El capítulo “La cura mental”, en El ministerio de curación, es reconocido por muchos como algo que abre nuevos horizontes. Se inicia con este párrafo: “Muy íntima es la relación entre la mente y el cuerpo. Cuando una está afectada, el otro simpatiza con ella. La condición de la mente influye en la salud mucho más de lo que generalmente se cree. Muchas enfermedades son el resultado de la depresión mental. Las penas, la ansiedad, el descontento, remordimiento, sentimiento de culpabilidad y desconfianza, menoscaban las fuerzas vitales, y llevan al decaimiento y a la muerte”. 12El ministerio de curación, p. 185.MDS 70.1

    Su comprensión de la causa del sufrimiento y la muerte. Los consejos de Elena de White respecto a la causa del sufrimiento y la muerte fueron no sólo profundos sino que además han resistido la prueba de un siglo como un fiel reflejo de la mente de Dios. Ella sostenía que “la enfermedad, el padecimiento y la muerte son obra de un poder enemigo. Satanás es el que destruye; Dios el que restaura”. 13Id, p. 76.MDS 70.2

    ¿Cuál es, entonces, la causa de la enfermedad? Una respuesta que ella dio fue: Las leyes de Dios han sido violadas, ya sea por los antepasados de uno o por uno mismo. Ella fue inequívoca: “Al curar las enfermedades, Cristo decía muchas veces a los enfermos: ‘No peques más, porque no te venga alguna cosa peor’ (Juan 5:14). Así les enseñaba que habían atraído su dolencia sobre sí al transgredir las leyes de Dios, y que la salud no puede conservarse sino por medio de la obediencia”. 14Ibíd.MDS 70.3

    El sufrimiento, a diferencia de la enfermedad debida al descuido de las leyes físicas, es también causado por Satanás y no es el resultado de la deliberada intervención de Dios. En muchas ocasiones ella reforzó la enseñanza de Jesús sobre este punto. En 1883 escribió lo siguiente concerniente a un pequeño grupo de nuevos creyentes en Ukiah, California: “Nuestros corazones se alegran cuando vemos a este pequeño grupo de conversos a la verdad avanzar paso a paso, cada vez más firmes en medio de la oposición. Están conociendo mejor el aspecto del sufrimiento que tiene la religión. Nuestro Salvador les advirtió a sus discípulos que serían despreciados por causa de su nombre. ‘Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo’ ”. 15Manuscrito 5, 1882, citado en Bio., t. 3, p. 220.MDS 70.4

    Sus enseñanzas respecto a la causa de la muerte, como también del sufrimiento, procedían del cuadro total de la gran controversia entre Dios y Satanás: “Es verdad que todo sufrimiento es resultado de la transgresión de la ley de Dios, pero esta verdad había sido falseada. Satanás, el autor del pecado y de todos sus resultados, había inducido a los hombres a considerar la enfermedad y la muerte como procedentes de Dios, como un castigo arbitrariamente infligido por causa del pecado”. 16El Deseado de todas las gentes, p. 436.MDS 70.5

    Rápida para ver sus propios errores. Elena de White era rápida para confesar sus errores y pedir perdón. Conocía bien la paz del perdón y prontamente liberaba a otros del peso del remordimiento y la culpa. En base a su propia experiencia y reflejando la instrucción divina, ofreció este consejo: “No es digno de alabanza hablar de nuestras debilidades y desalientos. Que cada cual diga: ‘Siento mucho haber cedido a la tentación; mis oraciones son muy débiles y mi fe muy frágil. No tengo excusa que explique por qué mi vida religiosa está tan atrofiada. Pero estoy tratando de lograr un carácter perfecto en Cristo. He pecado, y sin embargo amo a Jesús. He caído muchas veces, no obstante lo cual él ha extendido su mano para salvarme. He hablado con él acerca de todas mis equivocaciones. He confesado con vergüenza y pesar que lo he deshonrado. He mirado a la cruz y dije: El sufrió todo esto por mí. El Espíritu Santo me ha mostrado mi ingratitud, mi pecado de exponer a Cristo a la vergüenza. El que no conoció pecado ha perdonado mi pecado. Me invita a participar de una vida más elevada, más noble, y yo prosigo hacia lo que está delante de mí’ ”. 17Mente, carácter y personalidad, t. 2, p. 808.MDS 70.6

    Incansable ganadora de almas. Sus contemporáneos conocían a Elena de White como una incansable ganadora de almas. Observaban su vida diaria; recibían sus fervorosas cartas. Sus vecinos y compañeros de viajes recibían bendiciones gracias a sus solícitas iniciativas. De hecho, su interés constante y alegre en el bienestar espiritual de los demás llegó a ser una característica definitoria de su vida. Ella nunca se vio como una autora “en una torre de marfil”, distante de la guerra espiritual sobre la que ella escribió.MDS 70.7

    A lo largo de su vida, jóvenes y ancianos encontraron a Jesús a través de su ministerio personal. Uno de sus contemporáneos escribió en las postrimerías de su vida: “Mi recuerdo de la Hna. White es que nunca en mi vida he conocido a una mujer que pareciese tan completamente consagrada al Señor Jesús. El parecía ser su amigo personal a quien ella conocía y amaba, y en quien confiaba. Encontraba gran gozo en hablar de Jesús; y todas las personas más jóvenes estaban de acuerdo en que por lo menos allí había una dama joven que vivía muy cerca del Señor y quien, en su manera práctica y sincera, trataba con todo su corazón de seguir a Jesús”. 18Christian, Fruitage of Spiritual Gifts,p. 50.MDS 71.1

    Un viaje que los White hicieron a Vergennes, Michigan, en junio de 1853, se recuerda por algo más que por haberse “perdido” en un camino que le era muy familiar al conductor de su carruaje. Hacia el atardecer, después de un largo día de haber andado perdidos, sin comida ni agua, Jaime y Elena White se alegraron mucho al encontrar una solitaria cabaña de troncos y a la dueña de casa. Mientras reponían sus fuerzas, la Sra. White le habló a su hospitalaria anfitriona acerca de Jesús y le dio un ejemplar de su primer libro, Experience and Views (Experiencia y opiniones). Por años los eventos de ese día parecieron no sólo agotadores sino carentes de sentido. Pero en 1876, en un campestre en Lansing, Michigan, la ama de casa de aquella cabaña de troncos que había conocido a los White más de veinte años antes, tomó la mano de Elena de White y le recordó su primer encuentro. Más aún, presentó a la Sra. White a un grupo de adventistas, todos los cuales habían comenzado su nuevo compañerismo con el Señor después de leer Experience and Views . La dueña de casa les había contado a sus vecinos dispersos en cuanto a esta dama viajera que “le habló de Jesús y de las bellezas del cielo, y cuyas palabras fueron dichas con tal fervor que se sintió encantada, y nunca las había olvidado”. 19Bio., t. 1, pp. 278-279.MDS 71.2

    Larger font
    Smaller font
    Copy
    Print
    Contents