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Mensajera del Señor

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    Crisis del panteísmo

    La palabra “panteísmo” se deriva de dos vocablos griegos: pan, “todo”, y theos, “Dios”. En el panteísmo, todo manifiesta la presencia de Dios; la naturaleza y Dios son idénticos. Al entender erróneamente el papel del Espíritu Santo, la iglesia cristiana durante dos mil años ha caído en varias herejías que lindan con el panteísmo; algunas han sido incursiones directas en el territorio panteísta. Ese mismo malentendido creó una crisis en la Iglesia Adventista del Séptimo Día a comienzos de la década de 1900.MDS 200.3

    En las décadas de 1840 y 1850 ex milleritas “espiritualizadores” no sólo destacaban que Jesús había realmente “venido” a los “creyentes ” en 1844 sino que también eran “altamente introvertidos” en sus prácticas exaltadas de adoración. Además de eso, muchos grupos se aliaban a la influencia creciente del espiritismo moderno, primero con los cuáqueros “tembladores” y luego con el movimiento de las hermanas Fox en Hydesville, Nueva York. MDS 200.4

    Pero debajo del movimiento “espiritualizador” estaba la reducción de Jesús a un “espíritu” antes que a una Persona material. 32 Bull y Lockhart, Seeking a Sanctuary, pp. 56-62.MDS 200.5

    Cuando las ideas panteístas se desarrollaron entre los adventistas medio siglo más tarde, Elena de White reconoció las similitudes con los “espiritualizadores” a quienes había enfrentado firmemente en la década de 1840 y a comienzos de la de 1850. 33“Antes de que tuviera 17 años de edad, tuve que dar mi testimonio contra ellos [conceptos respecto a Dios como los que encontramos en The Living Temple] delante de grandes congregaciones ”.— Carta 217,1903, citada en Bio., t. 5, p. 304.MDS 200.6

    Antes de la muerte de Jaime White en 1881, J. H. Kellogg compartió con los White algunas teorías de la “nueva luz” respecto a la comprensión de Dios. Elena de White respondió directamente que las había “encontrado antes” y que él “nunca debería enseñar tales teorías en nuestras instituciones”. 34 Manuscrito 70,1905, citado Bio., t. 5, p. 281MDS 200.7

    Pero en 1897 Kellogg estaba presentando sus conceptos panteístas en un instituto ministerial que precedió a la sesión del congreso de la Asociación General. Sus presentaciones se registraron en el General Conference Bulletin (Boletín de la Asociación General) de 1897. Aquellos que no eran capaces de ver adónde conducirían dichos pensamientos, recibieron entusiastamente expresiones como las siguientes: “¡Qué pensamiento maravilloso, que este Dios poderoso que mantiene en orden todo el universo está en nosotros !... ¡ Qué cosa asombrosa que este Dios omnipotente, todopoderoso y omnisciente se convirtiese en un siervo del hombre al darle libre albedrío, poder para dirigir la energía dentro de su cuerpo! ” 35General Conference Daily Bulletin de 1897, p. 83.MDS 200.8

    Afines de la década de 1890 E. J. Waggoner desarrolló también conceptos similares. A causa de su reputación como un estudioso de la Biblia y al apoyo previo de Elena de White por sus enseñanzas de la salvación por la fe en 1888-1892, la conexión de Waggoner con el Dr. Kellogg les dio credibilidad a las enseñanzas de ambos. En el congreso de la Asociación General de 1899 Kellogg enseñó que los hombres y las mujeres debieran ser capaces de vencer sus enfermedades y vivir para siempre, que cada atiento que se toma es “una respiración directa de Dios” en la nariz, y que Dios está en el agua pura y en la buena comida porque “Dios está en todas las cosas” . 36General Conference Daily Bulletin de 1899, pp. 57-58,119.MDS 200.9

    De estas sesiones de la Asociación General y de los Boletines, estos pensamientos “nuevos” e intrigantes, panteístas hasta la médula, pasaron pronto a abarcar el mundo adventista. Actualmente parece asombroso que este antiguo error con ropaje moderno, que a menudo usaba erróneamente declaraciones de Elena de White en sermones y artículos, no se haya confrontado rápidamente y de frente. 37 El énfasis frecuente de Elena de White sobre el tema de “Cristo en vosotros”, unido a su énfasis igualmente vigoroso sobre el impartimiento del Espíritu Santo en cumplimiento de la exhortación de Pedro de que los cristianos lleguen “a ser participantes de la naturaleza divina” (2 Ped. 1:4), fueron sacados de contexto. Sus declaraciones fueron relacionadas especulativamente con la enseñanza de que un Dios inmanente satura toda la humanidad, tanto a los conversos como a los inconversos; al obedecer las leyes de la vida, una persona podría llegar a ser semejante a lo divino, no habiendo necesidad del poder divino para que ayude, ni de la muerte sustitutiva de Cristo, etc. Tanto detrás del movimiento de la carne santificada como del desarrollo pante sta estaba la transición, en la mente de algunos, desde el proceso santificador que prepararía a la gente para un servicio más pleno (temas de la lluvia tardía y del fuerte clamor) hasta el Santificador que se manifestaría en una manera extraordinaria, física. Por ejemplo, dirigentes adventistas bien conocidos estaban enseñando que la recepción del Espíritu significaba también la sanidad del cuerpo como también del alma, que el cabello gris sería restaurado a su color natural, ¡que las personas verdaderamente guiadas por el Espíritu no morirían!— Ver General Conference Daily Bulletin de 1899, pp. 53-58, 119-120; Gilbert M. Valentine, The Shaping of Adventism (Berrien Springs, MI: Andrews University, 1992), pp. 159163.MDS 200.10

    Pero Elena de White en Australia se preocupó. Muchas semanas antes del congreso de la Asociación General de 1899 había escrito cartas a fin de que llegasen a tiempo para ser leídas a los delegados. El 1.° de marzo la primera carta estaba titulada: “La verdadera relación entre Dios y la naturaleza”. En parte, ella escribió: “La naturaleza no es Dios y nunca fue Dios... Como la obra creada de Dios, lleva un testimonio de su poder... Necesitamos considerar esto cuidadosamente, porque en su sabiduría humana los sabios del mundo, no conociendo a Dios, deifican in-sensatamente la naturaleza y las leyes de la naturaleza”. 38General Conference Daily Bulletin, p. 157.MDS 201.1

    Esta comunicación debiera haber bastado para eliminar nuevas enseñanzas panteístas por parte de voceros denominacionales. Pero estas claras afirmaciones fueron ignoradas. Las teorías panteístas parecían obtener partidarios adicionales entre los médicos del Sanatorio de Battle Creek como también entre los ministros en el campo. MDS 201.2

    Cuando A. G. Daniells regresó de Australia para asumir el liderazgo de la Asociación General, se quedó consternado al oír expresiones como “un fabricante de un árbol en el árbol”, y “Dios en las flores, los árboles y en toda la humanidad”. W. A. Spicer, que acababa de ser nombrado secretario de la Junta de las Misiones Extranjeras, había pasado varios años como misionero en la India donde el panteísmo saturaba al hinduismo. Rápidamente reconoció los conceptos que se habían popularizado en Norteamérica por lo que realmente eran.MDS 201.3

    El 1.° de febrero de 1902, el Sanatorio de Battle Creek, de renombre mundial, se quemó hasta los cimientos. Pocas horas después el Dr. Kellogg estaba trazando planes para la reconstrucción. Días más tarde le estaba pidiendo ayuda financiera a la Asociación General. (En ese entonces la denominación es taba seriamente endeudada y mucho de la deuda se debía a la expansión de las instalaciones médicas.) Daniells, al recordar que se estaban levantando fondos para reducir las deudas en las instituciones educativas mediante la venta del libro Palabras de vida del gran Maestro, de Elena de White, sugirió que el Dr. Kellogg escribiese un libro de divulgación sobre fisiología y atención de la salud según se la promovía en el Sanatorio de Battle Creek. Pensó que los adventistas podrían vender 500.000 ejemplares a sus amigos y que todas las ganancias irían para ayudar a reconstruir el sanatorio. 39Una investigación del asunto indica que el Dr. Kellogg puede haber sugerido la idea. El hecho cierto es que ambos, Daniells y Kellogg, pensaron que la idea del libro era una solución positiva al desafío de levantar fondosMDS 201.4

    Pero en la discusión sobre el libro en consideración, Daniells le hizo claro a Kellogg que ninguna de sus “nuevas teorías” debían estar en el libro porque, si pasara eso, muchos miembros de iglesia no cooperarían con el proyecto. El doctor consintió rápidamente y de inmediato comenzó a dictar el manuscrito para The Living Temple (El templo viviente). MDS 201.5

    Sin embargo, tan pronto como W. W. Prescott y W. A. Spicer leyeron las pruebas de galeras, empezó la controversia sobre su contenido. 40 Prescott indicó tres áreas principales en las que él y Kellogg estaban en profundo desacuerdo: (1) “una idea errónea de Dios y del lugar de su morada”; (2) una religión “que descarta cualquier necesidad de la expiación y de la obra de Cristo como nuestro Sumo Sacerdote en el santuario del cielo”, y (3) “una ruptura de la distinción entre el pecador y el cristiano al enseñar que toda persona es un templo de Dios sin considerar su fe en Cristo”.—Valentine, The Shaping of Adventism, p. 162. Kellogg vio que el comité de la Asociación General tenía la intención de retirar su apoyo a la publicación del libro, de modo que lo retiró para que ya no fuese considerado como un proyecto de la iglesia. No obstante, entregó un pedido personal de 5.000 copias a la Review and Herald Publishing Association. 41Id., p. 151. Alrededor de un mes más tarde, el 30 de diciembre de 1902, un incendio destruyó la casa publicadora con las planchas del libro listas para ir a la prensa.MDS 201.6

    En el congreso de la Asociación General de 1903 otros asuntos dominaron la agenda, además de The living Temple. Decisiones administrativas respecto al Sanatorio de Battle Creek y a la obra de salud de la denominación en general se convirtieron en una lucha de liderazgo, Kellogg contra Daniells. El doctor estaba decidido a reabrir el Colegio de Battle Creek (el personal y el cuerpo estudiantil ya se habían trasladado a Berrien Springs, Michigan, bajo Sutherland y Magan). Prescott, como director de la Review, usaba sus páginas para resistir la empresa “desatinada” de Kellogg y para exponer los errores de su panteísmo.MDS 201.7

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