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Mensajera del Señor

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    Variedad de cartas personales

    Elena de White nunca esperaba que sus cartas privadas serían hechas públicas, excepto aquellas porciones que más tarde usó al desarrollar un artículo o aquellas cartas que pensaba que serían de interés general. ¿Cómo se sentiría la gente hoy si viese que su correspondencia privada repentinamente se transforma en propiedad pública? ¿Especialmente cuando la correspondencia ha sido escrita cuarenta años atrás, o cuando se trata de cartas confidenciales a miembros de la familia? ¿O cartas de reproche a dirigentes destacados de la iglesia o a sus esposas?MDS 113.10

    Pero hoy debemos enfrentar la realidad. Mucha de la correspondencia privada, confidencial, de Elena de White (cartas que ella nunca publicó) se ha vuelto pública. ¿Cómo ha ocurrido esto? Señalemos varias formas.MDS 114.1

    Debido a la posición única que la Sra. White tenía dentro de la iglesia, sus cartas se convirtieron en artículos de mucho valor para sus destinatarios. Los miembros de iglesia de más edad se las pasaban a sus hijos o a pastores o estudiantes de confianza. Pronto tomaron vida propia, generalmente sin el trasfondo del tiempo, lugar o circunstancias específicas que habrían provisto el contexto para entender el significado y propósito de cada carta.MDS 114.2

    Por supuesto, esta falta de contexto no les interesaba a aquellos que creían en alguna forma de inspiración verbal. 39Ver pp. 16, 20, 173, 375-376, 421. Para muchos, cada palabra de estas cartas se convertía a menudo en la “última palabra” sobre cualquier asunto. Lo atractivo de [la expresión] “Dice la Hna. White...”, sobre la base de esas muchas cartas privadas, frecuentemente daba por terminadas las reflexiones ulteriores, e introducía perplejidad innecesaria en las discusiones en la iglesia. En los capítulos sobre “Hermenéutica” (caps. 32-34) discutiremos el problema que surge cuando se usan mal los escritos de Elena de White, especialmente sus cartas.MDS 114.3

    Otra manera en que sus cartas han llegado a publicarse es cuando el Centro White se las entrega a investigadores. Después que los investigadores han usado estas cartas, el Centro White ha puesto a disposición la mayoría de ellas en los 21 volúmenes de Manuacript Releases (Difusión de manuscritos). Otras cartas completas están a disposición en los cuatro tomos de los 1888 Materials (Materiales de 1888). Todas estas cartas están disponibles en CD-ROM.MDS 114.4

    Muchas de las cartas de Elena de White fueron enviadas a miembros de su propia familia, incluyendo asociados cercanos. Son numerosas las cartas afectuosas a Jaime y a sus hijos. Como hemos notado antes, 40Ver p. 54. algunas de esas cartas pueden parecer abruptas y defensivas. Al considerar el tiempo, el lugar y la circunstancia, el lector de hoy día puede fácilmente simpatizar con una esposa y madre ocupada, intensamente entregada a una misión y a veces cansada. La verdadera prueba de una carta familiar ocasional que actualmente parece inflexible y carente de sensibilidad es la respuesta que sus hijos y su esposo les dieron a esas cartas a lo largo de los años. Los hijos amaban profundamente a su madre y se beneficiaban con su consejo. Jaime adoraba a su esposa aun durante sus días oscuros de enfermedad y depresión. 41Cuando la Sra. White todavía se estaba recuperando del nacimiento de su cuarto hijo, John Herbert, el 20 de septiembre de 1860, Jaime tuvo que ausentarse por unas seis semanas. Le escribió una nota a su esposa que concluía con estas palabras: “No te pido que te canses con largas cartas. Tú te preocupas mucho por mí. Que Dios te ayude a ti y a los niños”.— Citada en Bio., t. 1, p. 29. Más tarde, unos pocos meses antes de que Jaime muriera, él sintió que había llegado el tiempo de abandonar las cargas pesadas del liderazgo de la iglesia pero fue difícil. Unos pocos días antes de que fuese abatido [por la enfermedad], le escribió a su hijo Willie: “En lo que he errado, ayúdame a corregir. Veo mis errores y estoy tra tando de recobrarme. Necesito tu ayuda, la de mamá y la de Haskell”.— Id., t. 3, p. 145.MDS 114.5

    En 1876 Jaime White estaba preparando una biografía de su esposa. Debido a que sus cartas eran vistas como la “fuente más fructífera” para investigar su ministerio singular, él indicó en la contratapa del número de Signs del 10 de febrero que los amigos de ella debieran “enviar todas las cartas que permaneciesen en sus manos”.MDS 114.6

    Una carta representativa de centenares de cartas de aliento escritas por Elena de White fue la que ella envió a dos familias jóvenes, los Robinson y los Boyd, cuando partieron del Quinto Concilio Europeo en Moss, Noruega, en junio de 1887, para abrir obra misionera en Sudáfrica. Durante esa reunión, la Sra. White había predicado sermones evangelísticos al público en general como también sermones pastorales a los miembros de iglesia, provisto consejo en reuniones de negocios, y compartido experiencias de pioneros con otros obreros. Pero cuando llegó el sábado de tarde, ella sabía que su trabajo no había terminado todavía. Ella y la Sra. Ings caminaron al bosque, extendieron una frazada sobre el suelo, y en vez de descansar, ella escribió una carta de diez páginas en la que daba consejo y aliento a los jóvenes obreros que iban hacia el campo misionero. Esa carta, ahora conocida como Carta 14,1887, se ha citado y publicado a menudo; su rico contenido ha guiado a muchos obreros a lo laigo de los años. 42Ver El evangelismo, pp. 69-71, 73-74, 76, 101, 108, 153154,402-403.MDS 114.7

    A veces Elena de White hablaba lúcida y cándidamente en cartas confidenciales a sus hijos como también a sus colaboradores. Las cartas privadas a su hijo Edson parecen ser francas, hasta cortantes, especialmente si se ignora el contexto histórico. No fue sino hasta después de que Edson cumplió 44 años que emergió como un predicador y un educador consagrado. En años posteriores, inició la obra adventista en el sur de los Estados Unidos del tiempo posterior a la Guerra Civil. Pero en sus años más jóvenes él fue reacio a asumir responsabilidad por sus decisiones financieras como también por su conducta. 43Para tener una información general sobre Edson White, ver Alta Robinson, “James Edson White: Innovator”, en Early Adventist Educators, ed. George R. Knight (Berrien Springs, MI: Andrews University, 1983), pp. 137-158; Virgil Robinson, James White (Nashville, TN: Southern Publishing Association, 1959), pp. 135-144; Jerry Allen Moon, W. C White and Ellen G, White (Berrien Springs, MI: Andrews University Press, 1993), pp. 42-54.MDS 114.8

    Cuando a la edad de 20 años Edson estaba considerando casarse, su madre le escribió una de sus cartas francas. Ella mencionó su brillo intelectual, “capaz de ocupar un puesto como un médico o un hombre de negocios”, pero señaló que era un “derrochón”. Carecía de autocontrol. “Papá lamenta lo que ocurre contigo. Los dos no sabemos qué decir o hacer en tu caso. Lo vemos de la misma manera. En la actualidad tú no estás en condiciones de tener una familia, porque eres un niño en cuanto al criterio, un niño en cuanto al dominio propio. No tienes fuerzas para resistir la tentación aunque al ceder nos desacreditarías a nosotros y a ti mismo y deshonrarías a Dios. Te resististe a llevar el yugo en tu juventud. Amas la vida fácil y el verte libre de preocupaciones”. 44Carta 6, 1869.MDS 115.1

    Cuando Edson era joven tuvo enfrentamientos con su padre. La mamá Elena a menudo trataba de mantener la paz, lo cual puede no haber sido apreciado por ninguno de los dos. Jaime creía que su esposa favorecía a Edson durante las rupturas en la comunicación entre padre e hijo. Si así ocurría, tal vez se debía al hecho de que ella comprendía mejor las circunstancias especiales que rodearon los primeros años de Edson, tales como el embarazo lleno de tensiones que ella había tenido con él y las influencias prenatales desfavorables; la salud sumamente pobre que Edson había tenido cuando era un bebé; y el hecho de que había estado separado con frecuencia y tempranamente de sus padres mientras ellos viajaban de estado en estado para unir a los primeros adventistas. Ella (ahora con 50 años) se refirió a estas circunstancias al escribirle a William en 1878: “Las circunstancias de su nacimiento [en 1849] fueron enteramente diferentes de las del tuyo. Su madre lo sabe, pero no todo el mundo” 45Carta 12, 1878. En 1899, cuando Edson tenía cincuenta años, Elena de White le escribió a su hijo William: “Yo... simpatizo más con Edson que contigo porque antes de su nacimiento las circunstancias fueron particularmente desfavorables respecto a la formación de su carácter. Mi esquema mental mientras lo llevaba en mi seno, la experiencia peculiar que me vi forzada a tener, fue sumamente inconveniente y severamente penosa. Después de su nacimiento, la situación no fue menos problemática por años. Fue completamente diferente en tu caso”.—E. G. de White a W. C. White, Carta 12, 1899. Esta carta a Willie fue tan franca y directa como cualquier carta que ella escribiera a Edson.MDS 115.2

    Elena de White creía que durante los años formativos de sus hijos, ella y Jaime habían “fracasado” al no restringirlos de seguir “sus propias inclinaciones y deseos”, pero pensaba que al mismo tiempo los habían censurado y encontrado faltas “en ellos con un espíritu que sólo los ofendería y desalentaría en vez de ayudarles”. 46Manuscrito 8, 1862. Jaime y Elena White estaban experimentando los “dolores de crecimiento” que sufren los padres más concienzudos y consagrados en su elevado blanco de ser responsables ante Dios. Además de eso, asila se le había dado iluminación divina en cuanto a la maldición que recayó sobre Elí y sus hijos debido a la actitud indulgente del padre hacia los pecados de sus hijos, y ella no quería cometer un pecado similar. 47Testimonies, t.1, pp. 118-120; Joyas de los testimonios, t. 1, pp. 76-79.MDS 115.3

    Con estos antecedentes, uno puede comprender las cartas de ella a Edson, como la que sigue (tenía una nota que decía: “Leerla solo; privada”): “Mi querido hijo Edson [cuando tenía 15 años]: Cuando el verano pasado fuimos a Monterrey, por ejemplo, tú fuiste cuatro veces al río y no sólo nos desobedeciste sino que indujiste a Willie a la desobediencia. Desde esa ocasión una espina ha quedado clavada en mi corazón, cuando me convencí de que no podía confiar en ti... Una lobreguez que no puedo expresar envuelve nuestras mentes respecto a tu influencia sobre Willie. Tú lo induces a formar hábitos de desobediencia, encubrimiento y engaño. Hemos visto que estainfluendaha afectado a nuestro Willie, tan sincero y de corazón noble. Tú razonas y dices zalamerías y haces que las cosas le parezcan totalmente correctas a Willie, cuando él no puede percibir lo que está en el fondo del asunto... El adopta tu punto de vista al respecto y corre el peligro de perder su candor y su franqueza... Tú tenías una escasa noción del verdadero valor del carácter. Parecías tan complacido con la compañía de Marcus Ashley como con la de tu inocente hermano Willie. Nunca lo valoraste como él lo merecía. El es un tesoro, amado por Dios, pero me temo que tu influencia lo arruinará”. 48Carta 4, 1865, de E. G. de White a Edson.MDS 115.4

    En esta carta tenemos la franqueza típica de la madre que apreciaba la franqueza en sus hijos. En su intento de despertar la conciencia de Edson y de estimular en él el cumplimiento de las expectativas paternas, ella usó al joven Willie (cinco años menor) como un modelo para Edson. Años más tarde ella pudo advertir que este tipo de comparación entre los dos hermanos no era el mejor enfoque, aunque ambos hijos tenían abundante evidencia del amor de su madre. En todo momento ella tenía en mente los intereses eternos de sus hijos, y simplemente no quería que su amor se confundiese con la indulgencia.MDS 115.5

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