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Mensajera del Señor

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    Clara respuesta a los disidentes

    Case y Russell. H. S. Case y C. P. Russell, los primeros disidentes que se levantaron en la naciente Iglesia Adventista (siete años antes que se organizase la primera asociación local en Michigan, en 1861), lanzaron en 1853 dos acusaciones contra los White: (1) que se estaban enriqueciendo a través de la revista de la iglesia, y (2) que se estaba colocando a Elena de White por encima de la Biblia. Ofendidos por el consejo que la Sra. White les dirigió, lanzaron una nueva revista, Messenger of Truth (Mensajero de la Verdad), en 1854, para suplantar la Review and Herald. En esa revista imprimieron sus alegatos contra la confiabilidad de la Sra. White. También acusaron a Jaime de usar donaciones [de los hermanos] para empresas privadas y de lucrar mediante transacciones con los miembros de iglesia porque él vendía Biblias a un precio mayor que el que había pagado por ellas (después de haberlas comprado al por mayor y de haberlas despachado desde la ciu-dad de Nueva York). Pronto otros miembros desconformes de la iglesia se les unieron a Case y Russell.MDS 230.4

    En junio de 1855, Elena de White tuvo una visión pública en Oswego, Nueva York. Les dijo a los miembros en la reunión que no debían distraerse más con el grupo de Messenger, que pronto los disidentes estarían peleando entre sí y que en breve tiempo nuestra propia feligresía se duplicaría. 11 Loughborough, GSAM, pp. 325-326. En el número de la Review and Herald del 14 de enero de 1858, el director escribió con referencia al grupo de Messenger que se había desbandado: “En el tiempo de la des lealtad [de parte de ese grupo], cuando se hizo el esfuerzo de acabar con la Review, la propiedad de la iglesia en la oficina estaba evaluada en sólo $700. Desde entonces ha aumentado a $5.000. Había entonces unos mil suscriptores que pagaban la suscripción; ahora hay unos dos mil, además de una buena cantidad que están en una lista gratuita”.—Ver Testimonies, t.1, pp. 122123; Bio., t. l,pp. 306-310.MDS 230.5

    Stephenson y Hall. Coincidentemente con el grupo de Messenger en Michigan, otro grupo disidente se estaba formando en Wisconsin bajo el liderazgo de J. M. Stephenson y D. P. Hall, ex ministros del Movimiento Millerita. Estos dos hombres habían reactivado una posición doctrinal sustentada por algunos milleritas, a saber, que Cristo, en su segundo advenimiento, reinaría por mil años en la tierra; durante este lapso continuaría el tiempo de prueba mientras los judíos jugaban un papel prominente en la conversión de las naciones.MDS 230.6

    Debido a que Jaime White no imprimía los puntos de vista de estos disidentes en la revista de la iglesia, Stephenson y Hall se aliaron con el grupo de la revista Messenger, con sede en Michigan, en octubre de 1854; esto fue un gran chasco para Jaime porque él pensaba que tenía la confianza de ellos. En noviembre de 1855, en el primer congreso celebrado en Battle Creek después del traslado desde Rochester, Nueva York, la Sra. White tuvo una visión que animó a los que estaban preocupados por el grupo de la Era-Venidera encabezado por Stephenson y Hall. En esa visión ella reveló cómo estos dos hombres se habían convencido anteriormente de la integridad de sus visiones, pero que en un estudio más amplio descubrieron que su teología de la Era-Venidera no armonizaba con ciertas visiones. Ella vio más allá de sus palabras “suaves” y de sus engaños. Su consejo a la creciente iglesia fue: “La iglesia de Dios debiera avanzar hacia adelante, como si no existiesen tales personas en el mundo ”. 12Testimonies, t.1, pp. 116-118.MDS 230.7

    ¿Qué ocurrió con estos disidentes? Ya para 1858, después de discusiones internas, todos se habían ido por caminos separados. Stephenson adoptó doctrinas aun más extrañas; se involucró en un “divorcio deshonroso” y terminó en un hospicio, como un imbécil en el momento de su muerte. Hall se dedicó a inversiones en bienes raíces y eventualmente sufrió una bancarrota que lo condujo a la pérdida de la razón. 13 Schwarz, Light Bearers, p. 446; Bio., t. 1, pp. 308-315.MDS 230.8

    Moses Hull. El trágico caso de Moses Hull revela cómo una persona puede desatender advertencias bondadosas dadas por Elena de White sólo para su propio perjuicio. Hull se unió a la iglesia en 1858 y pronto se convirtió en un predicador adventista influyente, que aparecía a menudo en los concilios generales de la iglesia. Pero pocas semanas después de predicar un sermón evangelístico el 20 de septiembre de 1863, se unió a los espiritistas. ¿Qué pasó?MDS 231.1

    Durante los dos años previos a su deserción, Elena de White lo había advertido respecto a su egoísmo, codicia, falta de habilidades administrativas y una confianza presuntuosa en su propia capacidad. 14Testimonies, t.1, pp. 411-442; Joyas de los testimonios, t.1, pp. 161-171; Testimonies, t. 2, p. 625; t.3, p. 212. En 1862 había estado discutiendo públicamente con espiritistas, disfrutando de su éxito al conseguir que algunos de sus oyentes adoptasen el cristianismo. Pero en cierta ocasión, sin que lo acompañase ningún adventista, participó en un debate en Paw Paw, Michigan, un fuerte centro espiritista. Excesivamente confiado en su propia capacidad, pronto encontró—usando sus propias palabras— que su “lengua. . . parecía tan gruesa como mi mano, y lo que yo a menudo había usado antes como un argumento me pareció que no tenía sentido. Estaba derrotado”. 15Bio., t. 2, p. 55.MDS 231.2

    Dos semanas más tarde, el 5 de noviembre de 1862, Hull se dio cuenta de su problema y pidió a los White y a M. E. Cornell que viniesen a su casa en Battle Creek para orar por él. Durante la sesión de oración, Elena de White recibió una visión. Ella escribió lo siguiente sobre esa revelación: “Se me mostró la condición del Hno. Hull. Se hallaba en un estado alarmante. Su falta de consagración y de piedad vital lo dejaron a la merced de las sugestiones de Satanás... No tiene conciencia de su peligro... Me fue presentado como estando al borde de un horrible abismo, listo para saltar. Si da el salto, será definitivo; quedará decidido su destino eterno... Nunca un hombre debiera ser enviado solo para combatir con el espiritismo”. 16Testimonies, t.1, pp. 426-430; ver Bio., 12, pp. 56-57.MDS 231.3

    Entonces los White llevaron a Hull con ellos en un circuito de predicación en Michigan, con la esperanza de que un compañerismo estrecho lo ayudase a liberarse de su cautiverio.MDS 231.4

    El 6 de junio de 1863, Elena de White le envió otro mensaje a Moses Hull. Ella analizó parte de su problema: “Cuando usted debiera estar estudiando su propio corazón, está ocupado en leer libros. Cuando por fe debiera acercarse a Cristo, usted está estudiando libros. Vi que todo su estudio será inútil a menos que se estudie fielmente a sí mismo. A usted le falta sobriedad y seriedad en el púlpito... Cuando está tratando los temas más solemnes, a menudo presenta algo cómico para crear una sonrisa, y esto frecuentemente destruye la fuerza de todo su discurso... No se sienta halagado por comentarios que miembros necios e insensatos puedan hacer respecto a sus esfuerzos. Si ellos alaban su predicación, que eso no lo enorgullezca”. 17Testimonies, t.1, pp. 435-436.MDS 231.5

    Pero tres meses más tarde, Hull dio el salto a ese “horrible abismo”. Se convirtió en un conferenciante y escritor para los espiritistas. 18SDAE, t.10, p. 718. Ver también James R. Nix, The Life and Work of Moses Hull, monografía de Seminario no publicada, 1971,81 pp.MDS 231.6

    Stanton en Montana. Mientras Elena de White estaba en Australia, A. W. Stanton, un inquieto laico de Montana, publicó una compilación de las declaraciones de la Sra. White que parecían respaldar su posición de que la Iglesia Adventista había apostatado y se había convertido en Babilonia. Llegó a la conclusión de que era tiempo de dejar de apoyar financieramente a la iglesia organizada y “salir de ella”. 19 Schwarz, Light Bearers, p. 446.MDS 231.7

    Además, Stanton había enviado un intermediario a Elena de White en Australia con la esperanza de obtener su apoyo. Podría haber ahorrado su dinero porque ella ya había escrito sus comentarios a Stanton el 23 de marzo de 1893. Su repaso de la enseñanza bíblica respecto a lo que Juan el Revelador quiso decir por “Babilonia” era sencillo y convincente. Escribió con franqueza: “Si usted está enseñando que la Iglesia Adventista del Séptimo Día es Babilonia, está equivocado. Dios no le ha dado ningún mensaje tal para compartir... Presumo que algunos pue- dan engañarse por su mensaje, porque están llenos de curiosidad y deseo de alguna cosa nueva ”. 20 La carta completa fue impresa en la Review and Herald, 12 de septiembre, 1893.MDS 231.8

    Adicionalmente, ella escribió cuatro artículos para la Review titulados, “La Iglesia Remanente no es Babilonia”. Más tarde fueron republicados en Testimonios para los ministros. 21Review and Herald, 22 y 29 de agosto, 5 y 12 de septiembre, 1893; Testimonios para los ministros, pp. 32-62.MDS 232.1

    En esta serie de artículos la Sra. White expresó claramente su congoja por aquellos que tomaban selecciones de sus escritos, haciéndolos aparecer como que estaban respaldando la posición particular del compilador. Ella escribió: “Al tomarse libertades injustificables han presentado al pueblo una teoría que es de carácter engañoso y destructivo. En tiempos pasados, muchos otros han hecho esto mismo, haciendo parecer que los Testimonios sostenían posiciones insostenibles y falsas ”. (Ver principios hermenéu ticos, pp. 389-391.) MDS 232.2

    Luego les recordó a sus hermanos de iglesia: “Hay asuntos en los Testimonios que se han escrito no para el mundo en general, sino para los creyentes hijos de Dios ”. Concordó en que existen males en la iglesia y seguirán existiendo hasta el fin, sin embargo “la iglesia ha de ser en estos postreros días luz para un mundo que está contaminado y corrompido por el pecado. La iglesia, debilitada y deficiente, que necesita ser reprendida, amonestada y aconsejada, es el único objeto de esta tierra al cual Cristo concede su consideración suprema ”. 22Testimonios para los ministros, pp. 33-34, 49.MDS 232.3

    El consejo escrito de Elena de White detuvo el movimiento de Stanton tan rápidamente como se había desarrollado. Antes de ello, a fines de la década de 1880, ella había analizado la anatomía de la apostasía y las estrategias de Satanás: MDS 232.4

    • “Obra sobre las mentes para excitar [fomentar] los celos y la desconformidad para con aquellos que están a la cabeza de la obra.MDS 232.5

    • “Luego se ponen en duda los dones; y por supuesto, más tarde tienen poco peso y las instrucciones dadas por medio de las visiones son despreciadas.MDS 232.6

    • “Luego sigue el escepticismo en cuanto a los puntos vitales de nuestra fe, los puntales de nuestra posición.MDS 232.7

    • “A continuación la duda en cuanto a las Santas Escrituras yMDS 232.8

    • “La marcha descendente hacia la perdición ”.MDS 232.9

    La Sra. White continuó su examen: “Cuando se ponen en duda los Testimonios en los cuales se creía una vez y se renuncia a ellos, Satanás sabe que los seducidos no se detendrán con esto, y él redobla sus esfuerzos hasta lanzarlos en abierta rebelión, que se vuelve incurable y acaba en la destrucción ”. 23Joyas de los testimonios, t. 2, pp. 287-288. Elena de White recuerda aquí porciones de los testimonios dados primeramente en Testimonies, t. 1, p. 236; t. 3, p. 328; y t. 4, p. 211. A comienzos de la década de 1880, ella escrihió: “Está aumentando constantemente un escepticismo prevaleciente respecto a los Testimonios del Espíritu de Dios; y estos jóvenes estimulan preguntas y dudas en vez de quitarlas, debido a que ignoran el espíritu, el poder y la fuerza de los Testimonios”.— Testimonies, t. 4, p. 437.MDS 232.10

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