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Mensajera del Señor

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    Cómo interactúan Dios y los profetas

    Los profetas reconocen claramente la presencia y el poder del Espíritu Santo en su papel como mensajeros de Dios. Pedro comprendió bien esta relación: “Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Ped. 1:21).MDS 12.4

    Notemos la experiencia de Saúl: “Y cuando llegaron allá al collado, he aquí la compañía de los profetas que venía a encontrarse con él; y el Espíritu de Dios vino sobre él [Saúl] con poder, y profetizó entre ellos” (1 Sam. 10:10).MDS 12.5

    Ezequiel se refirió a menudo a la presencia del Espíritu Santo: “Y luego que me habló, entró el Espíritu en mí y me afirmó sobre mis pies, y oí al que me hablaba” (Eze. 2:2; ver también 3:12, 14,24; 8:3; 11:5; 37:1).MDS 12.6

    ¿Cómo reconoció el profeta la presencia y el poder del Espíritu? Mediante visiones y sueños fuera de lo ordinario, y a través de los fenómenos físicos que los acompañan. Muchos de ellos han sido el cumplimiento de la promesa de Dios, de que “cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él” (Núm. 12:6). (El registro bíblico no hace una clara distinción entre una visión profética y un sueño profético; a menudo los términos se han usado en forma intercambiable.)MDS 12.7

    En Daniel 10, el profeta describió algunos de los fenómenos físicos que acompañaron a esta “gran visión” (vers. 8). Aunque cayó sobre su rostro “en un profundo sueño”, pudo oír “el sonido de sus palabras” (vers. 9). Otros se encontraban con Daniel cuando estaba en visión, pero “sólo yo, Daniel, vi aquella visión” (vers. 7).MDS 12.8

    Daniel cambió físicamente mientras estaba en visión: “No quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se cambió en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno” (vers. 8).MDS 12.9

    Cualesquiera puedan haber sido los fenómenos particulares que acompañaban a una visión o un sueño, los profetas sabían que Dios les estaba hablando.MDS 12.10

    Lo que sabemos sobre los mensajes de los profetas y cómo los daban, se encuentra registrado en la Biblia. Originalmente, no todos los mensajes tal como los tenemos actualmente estuvieron en forma escrita. Algu nos fueron sermones públicos, otros fueron cartas a amigos o a grupos de la iglesia, y otros fueron anuncios oficiales que reyes hacían a su pueblo. Algunos de los escritos proféticos inspirados ni siquiera se originaron con los profetas.MDS 12.11

    A partir de los abundantes mensajes proféticos presentados a lo largo de varios miles de años, Dios supervisó una compilación que llamamos la Biblia. Esta muestra se ha preservado con un propósito: “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestamos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos” (1 Cor. 10:11).MDS 13.1

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